Actualmente, la mayoría de los riñones que se trasplantan proceden de donantes fallecidos, ya que en México como en muchos otros países, la cultura de la donación de órganos no está implementada debidamente entre la población y existen muchas dudas y temores.
Por lo general, la persona que recibe el trasplante solamente recibe un riñón.
El trasplante de órganos está regido y controlado por reglamentos sanitarios muy importantes y México tiene relación con instituciones extranjeras de donación de órganos para intercambios en caso necesario.
Muchas personas se encuentran en lista de espera y la asignación obedece a la donación especial y voluntaria entre familiares, a la gravedad del problema del enfermo y al turno que les corresponda dentro de la larga lista de espera. Además por supuesto de la compatibilidad que haya entre donador y donante.
Se deben realizar estudios exhaustivos que prevengan un rechazo o más aún pongan en riesgo la vida del donador por falta de compatibilidad entre la sangre y los tejidos.
Además de los análisis de sangre y de diagnóstico para conocer a fondo el estado de salud del donante y otros que el médico determine necesarios para determinar la compatibilidad, es necesaria también una evaluación psicológica que permita determinar la capacidad del donante ante el enfrentamiento de una cirugía de donación de uno de sus propios órganos.
Entre los estudios sanguíneos están: química sanguínea, grupo sanguíneo, tiempo de coagulación, antígenos de leucocitos, anticuerpos reactivos, niveles de sodio y potasio, de colesterol y exámenes de funcionamiento del hígado.
El estudio de anticuerpos reactivos es muy importante ya que el sistema inmunológico del cuerpo fabrica los anticuerpos como reacción a una sustancia extraña, y estos tratarán de atacar los órganos transplantados. De ahí que las personas que reciben un transplante tomarán medicamentos que disminuyen esta respuesta inmunológica.
También es importante identificar la posible portación de virus, motivo que aumenta la probabilidad de rechazo y es un riesgo de contagio de alguna enfermedad al donante.
Entre los estudios diagnósticos, también se encuentran:
- Ecografía renal, para determinar el tamaño y forma del riñón, para detectar masas, cálculos renales, quistes y otras obstrucciones o anomalías.
- Biopsia renal, para examinar si existen células cancerosas o anormales.
- Pielograma intravenoso, que consiste en realizar una serie de rayos X de los riñones, uréteres y vejiga después de inyectar un medio de contraste en la vena para detectar tumores, anomalías, cálculos en los riñones o cualquier obstrucción y para evaluar el flujo sanguíneo renal.
Después del trasplante es necesario vigilar bien al enfermo para detectar a tiempo un posible rechazo del riñón donado, entre los síntomas del rechazo están: fiebre, sensibilidad extrema sobre el riñón, aumento del nivel de creatinina en la sangre y presión sanguínea elevada.
Es importante recordar que cada persona es diferente y por lo mismo cada transplante es diferente también, por lo que la relación del enfermo con el equipo médico en general es muy necesaria para obtener los mejores resultados y prevenir todos los riesgos normales e inherentes a una cirugía de este tipo.
En México hay varios hospitales de tercer nivel y organizaciones que se dedican al registro y asignación de órganos donados. La donación de órganos está regulada y controlada por la Ley General de Salud y es una decisión totalmente voluntaria, altruista, sin lucro de ninguna especie y con el conocimiento pleno de lo que implica, sobre todo cuando se realice en vida.