En los diagnósticos con rayos X se emiten dosis relativamente bajas de radiación ionizante a través de tejido blando sobre película fotográfica, donde hacen que resalte el tejido más denso, como el óseo.
En los tratamientos de medicina nuclear se utilizan dosis superiores de radiación que matan los tejidos al destruir la capacidad de las células para crecer y dividirse normalmente. En particular, es letal para los tejidos que crecen rápidamente. Por esta razón es eficaz para reducir y a la larga eliminar tumores cancerosos.
Lo malo de las radiaciones es que no pueden distinguir entre el tejido normal y el canceroso, por lo que también dañan las células sanas, sobre todo las de la médula ósea, donde se producen las células sanguíneas.
Si la dosis de radiación no es muy alta, con el tiempo la mayor parte del tejido normal se regenera por sí mismo, sin embargo es importante tomar en cuenta que la radiación en el cuerpo es acumulable, aún a bajo nivel, por lo que se tienen que tomar precauciones para no dañar otros órganos, como podría ser la tiroides.
Los avances tecnológicos en salud, son impresionantes y muy rápidos, a medida que los investigadores médicos aprenden más acerca de los efectos perjudiciales de la radiación, desarrollan maneras cada vez más seguras de usarla. Por ejemplo, las nuevas tecnologías permiten a los doctores implantar diminutas partículas radiactivas en determinados tumores que no se pueden operar, para reducirlos o destruirlos, al tiempo que dejan intacto el tejido sano.
Nuevos aparatos permiten ahora emitir la radiación directamente al tumor para no dañar el tejido sano y calcular mediante las computadoras, la dosis precisa requerida en cada tumor. En algunos otros casos, determinados productos químicos “llevan” la radiación al órgano afectado, sin exponer otras partes del organismo. Por ejemplo, el uso de yodo radiactivo elimina a menudo la necesidad de cirugía para tratar la secreción excesiva de la glándula tiroides.
Los nuevos equipos de rayos X emiten menos radiación que los anteriores, Además la inyección de minúsculas partículas radiactivas, que una cámara especial de rayos gamma puede rastrear, permite a los doctores estudiar los órganos internos con menos radiación y más precisión que con las máquinas de rayos X.
A pesar de los formidables avances de la medicina nuclear, la exposición a cualquier radiación sigue implicando riesgos, por lo que el médico debe siempre evaluar el beneficio contra el riesgo antes de utilizar las técnicas de radiaciones.