El procedimiento consiste en someter al cuerpo entero a una presión mayor que la atmosférica (arriba de 1.4 atmósferas absolutas), es decir proporcionando más o menos un 99.97% de oxigenación pura, lo que permite al organismo en la mayoría de los casos, regenerar tejidos dañados, evitar amputaciones, disminuir el tiempo de hospitalización y favorecer la rápida cicatrización.
Para la aplicación de cada terapia, se requiere solamente que la persona acuda limpia, sin aplicaciones de lociones, cremas o perfumes, sin objetos metálicos o de joyería. El paciente puede tomar sus alimentos y medicamentos recomendados y no es necesario que esté hospitalizado.
Se le coloca acostado y se introduce a la cámara, que es sellada y transparente, dado que se requiere de una cantidad de tiempo que puede oscilar entre hora y media y dos horas, la cámara tiene un teléfono exterior para comunicarse con el paciente y los terapeutas que están pendientes todo el tiempo de las reacciones de la persona. Durante la sesión la persona puede incluso ver televisión o escuchar música.
Realmente existen muy pocos efectos secundarios y llegan a darse entre el 1 y 2% de las personas en la aplicación de la medicina hiperbárica y todos ellos pueden ser controlados:
. La mayoría de las personas, tienden a sentir al principio y final de la terapia un leve dolor de oídos, debido a los cambios de presión por la presurización, ya que durante 15 minutos, se lleva a una presión de 2 a 3 veces la presión atmosférica al nivel del mar.
- Otro efecto puede ser de ansiedad en personas que no soporten estar encerrado, lo que puede solucionarse aplicando una dosis pequeña de sedación, para mantenerlo tranquilo y en su caso dormido.
- Un efecto más puede ser de intoxicación por oxígeno, ya que no estamos acostumbrados al oxígeno puro, pero en estos casos, la dosis y el tiempo se ajusta, para prevenir este problema.
¿Qué siente la persona en la cámara?
Durante los primeros 15 minutos, se percibe un leve ruido por la entrada de oxígeno y aumenta levemente la temperatura, por lo que los oídos se sienten “tapados” y puede haber un leve dolor.
Después no hay ningún cambio perceptible o cambio, hasta los últimos 15 minutos, cuando vuelve a despresurizarse la cámara. En este momento vuelven a sentirse las molestias y burbujeos en el oído, por la salida del gas que se estuvo inyectando en el oído medio y una disminución en la temperatura. Una vez fuera de la cámara, se puede llegar a experimentar nuevamente una sensación de oídos tapados o chasquidos, un poco de cansancio y aumento del apetito.