Implante coclear, adiós a la sordera

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

Niños y adultos pueden ser candidatos para utilizar este implante

 
Es un maravilloso invento de la ciencia médica que ha permitido a muchas personas que padecen sordera neurosensorial severa o profunda, oír bien, cuando por medio de otros dispositivos no lo han logrado.

El implante coclear es un transductor que puede ser colocado a: Niños desde los doce meses de edad (o menos si la sordera ha sido causada por meningitis), a personas con sordera profunda bilateral, a adultos con sordera neurosensorial poslingual bilateral severa a profunda que obtienen un mínimo beneficio de audífonos convencionales apropiados, después de realizados algunos estudios físicos y psicológicos.

Para ello se tomará en cuenta el tipo y el grado de la sordera, la habilidad para oír y entender el lenguaje utilizando audífonos, el historial médico sobre el uso de otros audífonos y sus resultados.

Está formado por dos partes principales: una interna llamada que es un receptor-estimulador y la otra externa que es un micrófono que recoge los sonidos que pasan a un procesador del lenguaje.

Pero veamos cómo funciona este dispositivo:
En una persona que escucha de forma normal, las ondas sonoras son captadas por el oído externo hasta llegar al tímpano, membrana que al vibrar pone en movimiento los huesitos ubicados en el oído medio:martillo, yunque, lenticular y estribo.

Al ponerse en movimiento, éstos transfieren la energía hacia el oído interno en donde los fluidos que contiene entran en movimiento, provocando que las células ciliadas del órgano de Corti o sea, del "caracol", transformen estas vibraciones en impulsos eléctricos, que son transmitidos a través de las fibras nerviosas auditivas al cerebro.

La sordera puede deberse a cualquier anomalía en alguna de estos órganos y su funcionamiento y en algunos tipos de sordera profunda, hay una destrucción de las células ciliadas y por lo mismo las ondas no llegan a las fibras nerviosas, evitando el envío de las señales al cerebro.

El implante coclear se coloca en el hueso mastoide y capta los sonidos, incluyendo el lenguaje por medio de un micrófono y éstos son enviados a un procesador del lenguaje que puede colocarse detrás de la oreja, en el bolsillo o cinturón.

Este procesador codifica los sonidos en señales eléctricas que son enviadas a través de un cable a la “antena de transmisión”, que se mantiene en su posición gracias a un imán. Así, la señal atraviesa la piel hacia el implante a través de ondas de radio frecuencia (ya que el implante no tiene batería) y el implante interno transforma la señal en impulsos eléctricos, que van a estimular las fibras del nervio coclear por medio del cable de electrodos.

El procesador del lenguaje selecciona parte de la información de la señal del lenguaje y produce en el oído interno un patrón de pulsos eléctricos lo más cercano posible al sonido del lenguaje original, para después llevar el mensaje al cerebro.

Los patrones eléctricos no son iguales para todas las personas, se deben programar de forma individual debido a que los electrodos no siempre quedan ubicados en la misma posición en relación con las células ciliadas, las que además varían en su sensibilidad a las corrientes eléctricas, por lo que se tiene que medir la corriente más baja y más alta para cada electrodo para determinar los umbrales a los cuales cada persona va a escuchar sin sentir molestias.

Cada electrodo produce sonidos con diferente tono que el procesador del lenguaje va a combinar con diferentes intensidades para que los sonidos del lenguaje sean lo más natural posible.

 
 
 
El implante coclear se coloca en el hueso mastoide y capta los sonidos.
El implante coclear se coloca en el hueso mastoide y capta los sonidos.
Foto: esmas.com
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