Medicina homeopática

 
 
 
por: Bertha Sola
Fuente: esmas.com
 

Basada en la teoría de que la causa de la enfermedad es similar a su curación, presenta una opción para muchas personas que prefieren recibir tratamiento con métodos naturales

 

La homeopatía es una alternativa médica que se practica en muchos países del mundo con gran aceptación de tal forma que la práctica médica tradicional o medicina alópata, reconoce su terreno y por ejemplo, hoy en día ya existe en México la especialidad en la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía de Instituto Politécnico Nacional.

Se basa en la teoría de que la causa de la enfermedad es similar a su curación. Por ello, el tratamiento consiste en administrar pequeñas cantidades de una sustancia natural muy diluida que, si se tomara en dosis mayores, causaría los mismos síntomas que la enfermedad.

Fue inventada a principios del siglo XIX por el médico alemán Samuel Hahnemann, quien anunció sus hallazgos en 1810, y una lista de remedios comprobados apareció en 1821.

Los principios de la homeopatía son.

  • Las sustancias que producen los síntomas similares o idénticos a los que experimenta el paciente producen la curación o sea, “lo semejante cura lo semejante”.
  • Sólo se administra una medicina a la vez.
  • La menor cantidad posible de la sustancia curativa es la más eficaz para aliviar los síntomas.
  • La actitud positiva del paciente es esencial.

No hay una seguridad de cómo funciona la homeopatía. Los homeópatas creen que los síntomas son la manifestación del esfuerzo del organismo por curarse así mismo. Por tanto, buscan la sustancia que produzca los síntomas de la enfermedad en personas sanas.

El uso de la homeopatía abarca casi todas las enfermedades, aunque tienen mayor importancia en algunas enfermedades crónicas no graves y en muchas se utilizan otras formas de medicina natural para combinarlas, como la acupuntura o la quiropráctica.

Los médicos homeópatas recomiendan recurrir a la medicina convencional para la atención, curación y rehabilitación en lesiones, infecciones, cáncer y otras enfermedades graves y solamente se utiliza la homeopatía como un auxiliar y no como único medio.

Los medicamentos homeopáticos se preparan en series de diluciones. Un extracto de alguna planta medicinal o sustancia animal estudiada cuidadosamente, se mezcla con una cantidad de agua, alcohol puro y azúcar, en una proporción de alrededor 100 veces mayor, se agita vigorosamente y se diluye otra vez. Agitar entre cada dilución es fundamental. Este proceso se repite hasta que es imposible encontrar rastro alguno del extracto original.

Según la medicina homeopática no existen dos enfermedades iguales, por lo que tampoco deben existen medicamentos idénticos entre si. Todo ha de ser diagnosticado y cada remedio formulado según las características fundamentales del individuo enfermo. La atención especial brindada a cada individuo es, por tanto, una de las directrices principales de la homeopatía.

Para el tratamiento, el médico homeópata realiza un examen al enfermo y selecciona un único medicamento que incluso puede no curarlo, pero que tampoco le causa daño por estar tan diluido. Si se escoge la cura equivocada, se dice que no se encontró el centro de gravedad de la afección y se intenta otra.

Al principio, el medicamento correcto puede empeorar los síntomas, lo cual indica que las defensas del organismo recuperan fuerzas para producir la cura, pero de todas formas, ante cualquier duda se debe consultar al médico homeópata, a quien se deberá preguntar sobre los efectos adversos del medicamento, la interacción con otros que se estén tomando, la duración del tratamiento y las dosis correctas para administrarlo.

Y al igual que en otras formas de tratamiento es importante no automedicarse y tener apego, para que surta el efecto deseado.

 
 
 
Se administran dosis muy pequeñas de lo que causa la misma enfermedad.
Se administran dosis muy pequeñas de lo que causa la misma enfermedad.
Foto: Cortesía
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