Desarrollo del cerebro

 
 
 
por: Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

Al nacer, se calcula que el bebé puede tener más de cien mil millones células nerviosas, pero esa cantidad se empieza a perder de inmediato

 
Una de las maravillas más impresionantes de la naturaleza es la que se produce inmediatamente después de que un óvulo es fecundado por un espermatozoide y éste empieza a dividirse y a multiplicarse en muchísimas células, que se van a especializar en la formación de alguno de los tejidos u órganos del cuerpo.

La primera parte del cuerpo que se forma es el cerebro y de ahí, se van formando el resto de los órganos.

Así a los 30 días de fecundado el embrión que no es más grande que una 0 mayúscula, ya presenta tres protuberancias pequeñas, que corresponden al cerebro y a la médula espinal y más o menos a la séptima semana, el cerebro y la médula son fácilmente reconocibles por medio de ultrasonidos.

El cerebro del bebé dentro del útero está protegido por el cráneo, pero éste no tiene la misma consistencia que el de un adulto ya que los huesos están separados, en la parte superior ni siquiera están totalmente formados, por lo que al nacer tienen un hueco cubierto solo con piel y cabello que se llama fontanela o mollera.

El que los huesos de la cabecita no estén solidificados es muy importante para que puedan nacer. Como la cabeza del bebé es la parte más grande de su cuerpo, en el momento del nacimiento los huesos se empalman, es decir, se suben un poco unos en otros y hacen que la cabeza parezca más pequeña. Esto sirve para abrir el canal vaginal y dejar salir el resto del cuerpo con mayor facilidad.

Si los huesos estuvieran soldados completamente, sería muy difícil y doloroso el nacimiento, ya que la vagina no puede abrirse tanto en el momento del parto.

En el momento de nacer los huesos del cráneo están sujetos por un tejido membranoso con espacios blandos llamados fontanelas, que poco a poco se van uniendo y sellando. Esto permite que el cerebro siga creciendo sobre todo durante los dos primeros años de vida y es hasta la adolescencia los huesos del cráneo quedan totalmente soldados.

Al nacer, el bebé tiene una cantidad enorme de células nerviosas, se calcula que pueden ser más de cien mil millones, pero esa cantidad se empieza a perder de inmediato.

Las neuronas de un bebé están muy separadas unas de otras, pero conforme el bebé va aprendiendo cosas, se empiezan a ramificar y se van relacionando y organizando todos los conocimientos y la experiencia adquirida.

Así, las neuronas van formando una gran red que al "alimentarla", con conocimientos, conductas y hábitos saludables, permiten el desarrollo óptimo de todas la habilidades mentales que nos distinguen a los seres humanos.

A diferencia de las demás células del cuerpo que se reponen y multiplican para sustituir a las que mueren o se dañan, las células nerviosas no se recuperan jamás, porque no se reproducen.

Pueden dañarse seriamente por la falta de oxígeno, lesiones causadas por golpes y otros accidentes, por el consumo de tabaco, alcohol, otras drogas y algunos medicamentos no recetados por el médico, sobre todo durante el embarazo.

Es muy fácil cuidar y hacer que nuestro cerebro se desarrolle adecuadamente, solamente tenemos que evitar los accidentes, no consumir ninguna droga, estar tranquilos y mantener la mente ocupada en el estudio y trabajo.

 
 
 
El humano desde su nacimiento tiene una gran cantidad de células nerviosas.
El humano desde su nacimiento tiene una gran cantidad de células nerviosas.
Foto: esmas.com
Fotogalería Videos