Los huesos de cuerpo tienen diferente tamaño, forma y grosor dependiendo de la parte del cuerpo a la que pertenezcan.
Según su forma y la función que desempeñan, pueden ser largos, cortos o planos. Cortos como los diminutos huesos del oído, largos como los del fémur, en las piernas y planos como los omóplatos de la espalda.
Los huesos están formados por un tejido que contiene calcio, fósforo y fibras de colágeno que les dan dureza y estabilidad. Si estos elementos faltan, se vuelven frágiles y quebradizos, lo que llega a suceder si se padece con el tiempo una enfermedad llamada osteoporosis.
Los huesos tienen tres capas.
- El periostio, que es una delgada membrana que cubre al hueso (periostio quiere decir alrededor del hueso). Esta envoltura contiene muchísimos nervios y vasos sanguíneos.
- Debajo del periostio se encuentra la parte dura del hueso o corteza ósea, que tiene millones y millones de pequeñísimos orificios por donde pasan los nervios y los vasos sanguíneos que llegan al tejido esponjoso.
- En el interior, que es prácticamente hueco, se localiza un tejido esponjoso formado por una red de canales o grutas llamadas “espículas y trabéculas”.
Los canales de los huesos y las trabéculas contienen en su interior una sustancia llamada médula ósea, que tiene aspecto de gelatina roja en los niños y gelatina amarillenta en los adultos, en ella se forman los glóbulos blancos o rojos o las plaquetas, según sea el caso.
Los huesos están divididos y organizados de tal forma que podemos ubicarlos en 5 grandes grupos:
-El cráneo y la cara, están formados por 22 huesos más 8 que están dentro del oído.
-La columna vertebral y la caja torácica que juntas tienen 25 huesos.
-La pelvis que tiene tres grandes huesos.
-Las extremidades superiores o brazos que concentran 64 huesos desde el hombro hasta los dedos de la mano.
- Las extremidades inferiores o piernas que tienen 62 huesos desde el fémur hasta los dedos de los pies.