La nariz

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

Un órgano que nos permite percibir los olores, además los vellitos protegen la entrada de microbios

 
La nariz es un órgano de la cara que además de darle cierta personalidad a las personas, tiene funciones muy importantes ya que por un lado es la principal vía de entrada de oxígeno a nuestro cuerpo y de salida de bióxido de carbono, gas que se forma en el interior y que de no ser expulsado nos ocasionaría la muerte por intoxicación.

Tiene también un importante papel en la generación de la voz que nos caracteriza a cada uno, y que es producida por el aire que al salir mueve las cuerdas vocales, por eso cuando tenemos gripe o la nariz está tapada, la voz sale diferente.

Pero además en ella reside el sentido del olfato, que nos permite la comunicación con el mundo exterior como los otros sentidos y nos protege contra elementos tóxicos y venenosos por medio de la percepción de los olores que estos emiten. Así podemos darnos cuenta de si algo se está quemando, se está saliendo el gas o algún alimento está podrido, pero no solamente eso, el olfato también nos permite percibir los olores agradables, como un perfume, el olor del campo y hasta tiene un papel fundamental en el comportamiento humano, la atracción, el deseo y las relaciones sexuales, a través de ciertos olores que excitan y la percepción de las feromonas.

Por si fuera poco, también por medio de sus membranas, el moco y los vellitos, nos protege de la entrada de microbios y otros pequeños elementos nocivos al organismo.

Su colocación en la cara es muy estratégica, ya que al estar colocada, justo sobre la boca, se pueden percibir los olores de los alimentos y así nos avisa si hay algo que está descompuesto antes de ingerirlo, por ello también tiene una enorme relación con el sentido del gusto. Si el olor de algún alimento nos agrada, seguro que también nos va a gustar su sabor.

Su forma externa se proyecta por delante de la cara facilitando su función de inhalar y expulsar el aire. Cuenta con dos aberturas nasales que dan fácil acceso a dos amplias cavidades internas separadas por un tabique delgado de hueso y cartílago y sostenidas por otras láminas, más gruesas y fuertes, también de hueso y cartílago que forman el puente y las aletas de la nariz.

Está revestida en su interior por una membrana mucosa en la que hay una densa red de vasos sanguíneos que transmiten el calor del cuerpo al aire que entra, función que también es realizada por tres huesos curvos llamados cornetes y que se proyectan horizontalmente hacia adentro de ambos lados de la nariz, aumentando la superficie cálida sobre la que tiene que pasar el aire frío del exterior.

También contiene una serie de diminutos orificios que comunican internamente la nariz con los ojos, a través de los conductos lagrimales, con los oídos, a través de las trompas de Eustaquio y con los senos nasales, que son cavidades revestidas de mucosa y que se localizan en la parte anterior y a los lados del cráneo.

En la entrada de los orificios nasales, hay una barrera de vellitos gruesos que detienen microbios, polvo, pelusa y otras cosas. Si estos cuerpos extraños entran en gran cantidad, la nariz reacciona con un estruendoso estornudo para expulsarlas de ella o las envuelve en moco, que no sólo sirve para atrapar partículas pequeñas sino también para matar bacterias.

Dentro de los orificios, en el techo de las fosas nasales, se encuentran también las mucosas olfativas que están conectadas con los receptores del olfato que a su vez entran en contacto con los bulbos olfatorios que conducen los olores directamente hasta el cerebro. Por ello, un olor ocasiona una reacción inmediata en nosotros, de agrado, desagrado, temor y hasta de recuerdos.

Todo lo que se aspira llega de inmediato al cerebro, sobre todo las sustancias químicas. En caso de medicamentos inhalados, pueden llegar al torrente sanguíneo en 3 o 4 minutos. Es también por esto que cuando se inhalan sustancias toxicas adictivas causan un efecto inmediato en la conducta de quienes las inhalan. Muchas sustancias tóxicas pueden llegar a dañar el nervio olfatorio de tal forma que este ya no funcione como tal, aunque siga transportando al cerebro las sustancias dañinas.

 
 
 
Todo lo que se inhala llega de inmediato al cerebro.
Todo lo que se inhala llega de inmediato al cerebro.
Foto: esmas.com
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