Vasos, capilares y ganglios linfáticos

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

Transportan la linfa y recogen el exceso de líquidos en los tejidos para evitar su congestión

 
Los vasos y los capilares linfáticos son muy parecidos a los capilares venosos. Son vías por las que circula la linfa en una sola dirección, sin poder retroceder porque los grandes vasos tienen válvulas que lo impiden.

Comienzan como finísimos capilares en todos los tejidos del cuerpo y están abiertos por un extremo que se conecta con alguna vena o arteria.

Los vasos linfáticos terminan en dos grandes troncos, uno de ellos es el conducto torácico que corre a todo lo largo de la columna vertebral y desemboca en una gran vena del lado izquierdo, el otro conducto es el derecho y termina también en otra vena, las dos cerca del corazón.

Su función es transportar la linfa y recoger el exceso de líquidos que hay en los tejidos para evitar que se congestionen, después de hacerlo los transportan a los vasos linfáticos que vierten su contenido nuevamente en la sangre.

Los ganglios o nódulos linfáticos, son más de 100 abultamientos pequeños, de forma ovalada y encapsulada, que se localizan intercaladas en el trayecto de los vasos linfáticos y en ellos se filtra la sangre en una serie de “cuevitas” a través de las cuales corre la linfa.

Se localizan repartidos y dispersos en casi todo el cuerpo, pero en el cuello, las axilas y las ingles se agrupan en mayor cantidad.

Los ganglios actúan como una barrera contra los microbios y sustancias tóxicas que entran al cuerpo filtrando la sangre y separándolos de ella. En ellos se agrupan los glóbulos blancos para luchar contra los microbios que pueden ocasionar alguna enfermedad. Esta filtración evita que algunos microbios, células cancerosas y otros agentes que pueden ocasionar infecciones y enfermedades entren en la sangre y se distribuyan por todo el organismo.

En los ganglios linfáticos se localizan millones de linfocitos, que son glóbulos blancos muy especializados. Si el cuerpo está sano, los linfocitos ayudan a que la linfa se filtre y limpie sin dificultad. Pero cuando los microbios entran en gran cantidad o son muy agresivos, los linfocitos se multiplican rápidamente y se vierten en el torrente sanguíneo destruyendo a los intrusos.

Cuando esto sucede los ganglios se inflaman y duelen, porque están trabajando al máximo en la producción de anticuerpos. Esta inflamación debe ceder en cuánto es controlada la enfermedad y en caso de no ser así, se debe consultar un médico para que detecte a tiempo cuál es el problema.

 
 
 
En los ganglios se filtra la sangre y circula la linfa.
En los ganglios se filtra la sangre y circula la linfa.
Foto: esmas.com
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