Una costumbre que tenemos muchas personas, es el abandonar los tratamientos médicos en cuanto nos sentimos un poco mejor y esto lo hacemos al tomar algún medicamento o acudir a alguna terapia física o psicológica, lo que es contraproducente para nuestra salud.
Las dosis y cantidades de medicamentos, el médico las otorga dependiendo del tipo de enfermedad, su origen y las condiciones generales de salud que presentamos.
El dejar el tratamiento a medias, puede ser muy peligroso, ya que cuando se recae en alguna enfermedad, esta puede presentarse con mayor fuerza y por ejemplo, en el caso de los antibióticos, al no eliminar completamente a los microorganismos, ocasionamos que estos se vuelvan resistentes a la medicina y después cuando la volvemos a tomar, ya no tiene el efecto deseado.
Otro tipo de problemas es cuando con enfermedades como la diabetes y la presión arterial elevada requieren que los medicamentos te tomen continuamente con la supervisión médica y el dejar de tomar cualquier medicamento sin la autorización del médico, pueden traer complicaciones muy serias.
El hecho que sentirnos mejor o aparentemente “curados” no significa que lo estemos y mucho menos que ya se debe dejar el tratamiento. Lo que significa es que el medicamento está funcionando y eso ocasiona una mejoría en los síntomas, por lo que debe continuarse hasta que el médico lo determine.
Si sigues las indicaciones exactas de tu médico puedes sentirte mejor, ser más productivo y hacer tus actividades diarias y tu vida normal, pero lo mejor de todo es que evitarás mayores problemas y tratamientos más largos y costosos. Recuerda que todos estos logros se pueden perder al abandonar el tratamiento prescrito.
Así que no lo interrumpas y has el esfuerzo, ¡vale la pena!