¡Tod@s llevamos un niñ@ por dentro!
Y es que esa maravillosa etapa de la vida, en la que la inocencia y la curiosidad descubren todo lo que les rodea y repiten todo con paciencia hasta aprender aquello que les agrada. Cada experiencia nueva agudiza los sentidos, estimula fantasías y despierta aptitudes mentales.
Todo movimiento, estirar las manos, jugar con los dedos, verse los pies, brincar, tomar los juguetes y moverlos, hacer ruido, es parte del juego, pero también del aprendizaje.
Al crecer los movimientos imperan, no hay niño que estando sano pueda quedarse quieto, su constante actividad es una condición para el adecuado desarrollo motor, emocional, social y mental y con ello calibra hasta dónde puede llegar su cuerpo.
Pero por alguna razón, y afortunadamente, el juego es la actividad que más gusta en la vida, y ello no termina con la edad y por ello el instinto lúdico dura toda la vida, aunque algunos lo vean mal, aunque en el fondo tod@s queremos jugar, porque el juego nos brinda bienestar, alegría, convivencia, retos y muchas cosas más.
El jugar como niñ@s, es como una cápsula de escape en la que las miradas y palabras reprobatorias, aprueban, compensan, animan, y comparten y nos permiten olvidar los problemas cotidianos que a veces agobian y hacen tanto daño.
Imitar personajes, hacer deportes, ejercicios, gritar, brincar, gesticular a nuestras anchas, reírnos con películas infantiles o reunirnos con la familia y los amigos para aprovechar un juego de mesa, fortalece la salud mental y espiritual, al mismo tiempo que si utilizamos el cuerpo, lo fortalecemos y ayudamos a evitar enfermedades.
El juego nos lleva a una situación de irrealidad, en la que venceremos al contrario, seremos otros personajes, hacemos lo que no nos atrevemos delante de los demás.
Pero si bien jugar, es importante, el jugar con niños lo es más, experimentar esa maravillosa sensación en la que el mundo queda relegado a un segundo plano y en que nos olvidamos de nosotros mismos, es no solamente saludable sino también muy necesario.
Así que desde ahora, a jugar, a reír, a imaginar, a imitar, a dibujar, recortar, subir a una resbaladilla y a compartir con los niños para que podamos volver a ver figuras de animales en las nubes, hacer barquitos de papel para que naveguen en un charco o avioncitos que manden un mensaje, a ser un súper héroe capaz de controlar al mundo y sus adversidades y a compartir con los hijos, sobrinos, alumnos, nietos, lo más bello que tenemos: la vida y a la cuál ell@os le dan un sentido muy, pero muy especial.
Pero también, dejemos jugar a nuestr@s niñ@s, la infancia es la etapa de formación más importante de la vida y a través de los juegos, pueden aprender muchas conductas y hábitos saludables para su convivencia diaria.