Muchos piensan que solamente se puede descansar en los cortos períodos de vacaciones, en la playa o tumbados bajo el sol, pero ¿qué pasa todos los demás días en que no podemos hacer nada de esto?
Las tensiones del trabajo, presiones y preocupaciones familiares, económicas o las enfermedades son situaciones que nos hacen sentir agotados, de mal humor, apáticos, irritados, desalentados, nerviosos y nos olvidamos que cuando el cuerpo presenta estos síntomas es que está pidiendo a gritos ayuda para una pronta recuperación de los momentos de bienestar y tranquilidad.
Y es que la psique y el organismo están sometidos al principio de la armonía, a la ley de la tensión y la distensión, lo malo es que en la vida cotidiana nos está ganando la tensión a la distensión, de manera que a corto plazo, la amenaza del desplome total orgánico y anímico está en verdadero riesgo.
Entonces lo que hay que hacer son pausas, interrumpir la rutina cotidiana para regenerarnos y recuperar fuerzas es necesaria e indispensable para todos, como dice un poema: "cuando vayan mal las cosas, como a veces suelen ir, descansar acaso debes, pero nunca desistir"...
Y sí se puede hacer si aprendemos a organizar nuestros tiempos y a poner en orden lo que nos causa problemas, empezando por lo más urgente. Esto es porque a veces son tantos los problemas que nos agobian que se pierde la capacidad para ver qué debemos resolver primero, para después resolver lo demás.
Cada persona sabe lo que le sirve para relajarse y sentirse a gusto: unos pueden caminar en un parque, otros reunirse con amigos a jugar algo, otros van al cine, se dan un masaje, se meten en su tina con burbujas y velas encendidas, cierran los ojos y se relajan, hacen yoga, tai chi y otro tipo de ejercicios.
El no hacer nada, es algo que muchos deberíamos redescubrir sin sentir culpa, ya que el ocio está relacionado con la holganza y la pérdida de tiempo, sin pensar que el tiempo que dediquemos a nosotros mismos para relajarnos, es quizá el más valioso del día, ya que nos permite rendir más, sentir bienestar y mejorar nuestra calidad de vida.
La prisa y la necesidad de rendir cada vez más por temor a perder el trabajo, por dar un "buen ejemplo a los hijos", por lograr mejores niveles de competitividad, por demostrar que somos mejores que los demás, y así vamos cayendo en un círculo que poco a poco nos demanda más de nosotros mismos y no nos deja salir ni a respirar.
Es muy importante aprender a cuidarse de manera responsable e inteligente, lo que no es egoísmo, sino amor a nosotros mismos, y si estamos bien con nosotros mismos, lo podemos estar en todos los ámbitos de nuestra vida.
Realizar una actividad lúdica, social, deportiva o simplemente darnos un espacio de tiempo para no hacer nada, suele ejercer sensaciones agradables.
Pero también podemos crear espacios mágicos alrededor de nosotros, aprovechando nuestros cinco sentidos: ver, oír, gustar, oler y tocar y si a esto le inyectamos una dosis de alegría por estar vivos, conseguiremos más reservas para enfrentar los momentos difíciles, que no en pocas ocasiones, duran mucho tiempo.
Así que cuando nos encontremos en un momento de tensión muy fuerte, hay que hacer una pausa, para escucharnos a nosotros mismos, hacer una lista de pendientes y ver cuáles se pueden solucionar pronto y hacerlo, muchas personas viven quejándose, pero poco hacen por solucionar lo que los agobia.
Pero desconectar el estrés, no siempre supone silencio e inmovilidad, varias investigaciones han demostrado que, tras un trabajo agotador no es aconsejable la inactividad absoluta, ya que se puede caer en situación de depresión extrema.
Platicar con un amigo o amiga que sepa escucharnos es muy importante abrimos el corazón, al hablar se aclaran algunas ideas y hasta surgen soluciones, podemos hasta reírnos de lo que nos está pasando y tomar las cosas con mejor sentido del humor.
El relajarse es también ahora una de las mejores opciones, y para ello, hay también diversas opciones: el yoga, el tai chi, cursos de entrenamiento autógeno, son algunas de las técnicas que nos ayudan a distender los músculos y con ello las preocupaciones pierden importancia y aparecen los pensamientos positivos.
La biorretroalimentación, es un método moderno por el que se aprende a controlar las respuestas de nuestro cuerpo ante el estrés, que por lo general son enojo, irritación, desesperanza, desmotivación.
Elige vivir bien contigo, controla tu estrés, hay muchas formas para lograrlo