Compartir con los demás proporciona bienestar

 
 
 
por: Bertha Sola
Fuente: esmas.com
 

La riqueza de vivir en sociedad, es que siempre tenemos algo que aprender, enseñar, disfrutar o compartir con los demás. La comunicación y las relaciones personales son tan necesarias para vivir como lo es el tener una buena alimentación

 

Tener amigos y familiares, platicar con alguien, compartir éxitos y fracasos, acudir a fiestas y reuniones, contar chistes, tener sentido del humor con las ocurrencias de los demás, es fundamental para lograr el bienestar mental y social, ya que nadie puede sobrevivir sin sentir el aliento y la compañía de los demás. 

Estamos en un tiempo en que la soledad se ha apoderado de muchos, y lo cierto es que aunque estemos rodeados de personas, por lo general no tenemos una relación personal con ellas, es más las reuniones familiares y sociales que antes se programaban y se establecía un horario para ellas, que era sagrado, ahora ya se espacian o simplemente no se realizan. 

Uno en cada automóvil, encerrados en cubículos de trabajo, cada quién en su recámara viendo su propia televisión, comer solitos en un restaurante, y al final del día nos damos cuenta que cuando hablamos con alguien solamente fue para comentar algún tema de trabajo o ni eso, que toda la comunicación se basó en un "hola y adiós". 

Pero lo cierto es que la mejor forma de sentirnos y nuestros mejores momentos es cuando estamos con otras personas, y a veces se entablan amistades desde la infancia que permiten tener un vínculo que va más allá de simple plática, que permite compartir todo lo que hacemos y somos. 

La necesidad de tener a alguien a nuestro lado se manifiesta desde el momento en que nacemos. Cuando aún no se sabe hablar, los bebés utilizan los gestos, su tacto, y sus sonidos para reaccionar ante la presencia de quien más cerca está con ellos. 

Poco a poco las manifestaciones y el repertorio de expresiones se van ampliando, por que el ser humano es un ser eminentemente social. 

Cuando en la infancia se satisface la necesidad de ser tomado en cuenta, escuchado, amado, reconocido, se establecen las bases de una adecuada comunicación, por ello los padres deben propiciar el encuentro de sus hijos son sus familiares y amigos y favorecer el encuentro entre pares y menores de la misma edad. 

Pero cuidado, la forma en que los padres se relacionen entre sí y con los demás, es una gran escuela para los hijos, si los padres están distantes en el hogar o su comunicación no es respetuosa y buena, los hijos desarrollarán una actitud semejante. 

La estabilidad corporal, mental y anímica de una persona depende de las relaciones con los demás y ello repercute en nuestra salud física, ya que el sistema inmunológico falla, cuando nuestras relaciones con los demás están mal o tambaleantes. 

La cercanía con los demás, ofrece la posibilidad de abrir el corazón y desahogarnos, intercambiar opiniones y aprender, distraerse y divertirse, si esto no se lleva a cabo el sistema inmunológico reacciona, igual que en una situación de estrés. 

El estar pensando en los problemas que tenemos con los demás, o en la dificultad de relacionarnos, impide ser productivos, provoca depresión, baja autoestima y enojo que difícilmente se quita, nos impide gozar y disfrutar de todo lo bello que ofrece la vida y lo que es peor, el no saber comunicarnos con los demás, nos va dejando en la soledad. 

Y si no estás convencido de esto, recuerda cómo te pones cuando tu relación con otros no es buena: se alteran los nervios, sudas, se siente incomodidad, tus pensamientos actúan de forma que tú mismo te hablas, supones, te contestas y eso se convierte en un círculo que no te deja pensar bien, porque ante estas situaciones el mensaje que transmite el cerebro mediante señales químicas  reaccionan ante sensaciones negativas y predisponen al organismo influyendo en la respiración, la presión sanguínea y la temperatura corporal.

Y si bien, el teléfono celular y la computadora son dos medios que permiten aumentar la comunicación y acortar distancias, no es lo mismo, sentir un besito, cariñito, reír o llorar  con alguien, ver de frente a las personas, ya que son los pequeños detalles los que recordamos con gusto y nos permiten elegir o rechazar a una persona. 

No dejes de ver a tu familia regularmente, no olvides a tus amistades y procura hacerte de nuevas, mantén una adecuada comunicación con tus padres, hermanos, jefes, compañeros de trabajo, recuerda que se puede no estar de acuerdo con alguien, pero en la forma de manejar esto, está una gran demostración de tu inteligencia, sensibilidad y capacidad de comunicación. 

Elige bien, la adecuada y constante comunicación con los demás, es tan necesaria como el respirar, comer o hacer ejercicio, para lograr un bienestar integral. 

 
 
 
La comunicación es parte fundamental del bienestar integral.
La comunicación es parte fundamental del bienestar integral.
Foto: Agencias
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