Las caras de la violencia

 
 
 
por: Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

Los derechos de la mujer son inalienables y deben ejercerse en todos los lugares, en todas las situaciones y en todo momento

 
Los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales y en esta ocasión se hace un reconocimiento a la plena participación de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural de los países y en los planos nacional, regional e internacional.

Y es que la mujer en los diversos roles que representa ante la sociedad, ante su familia y ante ella misma, es forjadora, educadora, promotora y proveedora incansable de bienestar, desarrollo y cultura.

Sin embargo y a pesar de todo el reconocimiento que pueda haber a su labor, todavía la discriminación por el sexo en todos los ámbitos, cimbran a las sociedades, por lo que en este día también se recuerda la enorme necesidad de promover y luchar por la igualdad y por la erradicación de todas las formas de violencia y discriminación basadas en el sexo.

Como lo mencionó Kofi Annan, Secretario de las Naciones Unidas: "La violencia contra la mujer es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz."

Y es que la violencia contra las mujeres adopta diversas caras y formas y lo lamentable es que casi todas están encubiertas o protegidas por culturas, tradiciones, leyes y “razones”, que no solamente las justifican, sino que las encubren y hasta promueven.

Entre las formas de violencia destacan: - La física y verbal en el hogar
- Las violaciones por ajenos y parejas.
- La trata de mujeres y niñas.
- La prostitución forzada.
- La pornografía infantil.
- El abuso en situaciones de conflicto armado.
- Los asesinatos.
- La esclavitud sexual.
- El matrimonio, la unión libre o el embarazo forzado y/o tempranos.
- Los asesinatos por razones de honor, que se practican en varias culturas.
- La dote, como si la mujer fuera un objeto de venta.
- El infanticidio femenino.
- La selección prenatal del sexo en favor de bebés masculinos.
- La mutilación genital femenina y otras prácticas y tradiciones que aterran y atentan contra la dignidad de la mujer como ser humano.

Y qué decir de: la asignación obligada de trabajos domésticos, la falta de oportunidades educativas y laborales incluyendo el rechazo en la participación en puestos directivos y ejecutivos, la injusta asignación del dinero familiar y de los alimentos, la falta de atención de su salud, el acoso sexual o intimidación por jefes, familiares y amigos y la explotación a mujeres migrantes, entre otras más.

En la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se estableció a la violencia contra la mujer como una de las 12 esferas de especial preocupación que deberían ser objeto de particular hincapié por parte de los gobiernos, la comunidad internacional y la sociedad civil.

En México, como en otras partes del mundo se cuenta ya con instituciones públicas y privadas que orientan, promueven y defienden los derechos de la mujer y con leyes que castigan las diversas formas de violencia hacia ella.

Pero el tener leyes no lo es todo, ya que se necesita que estas sean aplicadas, respetadas y promovidas, de tal forma, que la mujer llegue a ocupar el lugar y el respeto que merece en la sociedad y para ello lo primero que se necesita es aumentar su autoestima y autovaloración y denunciar cualquier acto de violencia, sin importar de quien provenga.

 
 
 
La violencia contra la mujer se da de muchas formas y en todos los lugares.
La violencia contra la mujer se da de muchas formas y en todos los lugares.
Foto: esmas.com
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