Estas vacaciones no te conviertas en una estadística, cuídate y protege a los que confían en ti.
Los accidentes viales son la primera causa de muerte en jóvenes y cada año un millón doscientas mil vidas de hombres, mujeres y niños se pierden por causa de alguno de ellos, eso sin contar los miles y miles más que quedan con secuelas o incapacidades para toda su vida.
El costo familiar, social y económico es enorme, ya que ante una muerte accidental, ninguna familia se repone de la pérdida inesperada de un ser querido, por eso este Día Mundial de la Salud, la OMS, lanzará una campaña y presentará un informe mundial sobre los traumatismos ocasionados por accidentes viales.
Y aprovechando que estamos de vacaciones, vamos a hacer una reflexión sobre este problema que afecta a todos los países y a todo tipo de personas, con la finalidad de nuestras vacaciones y las de todos los que desean descansar y pasar momentos agradables presenten al final un “saldo blanco”.
Los accidentes viales afectan a peatones, ciclistas, motociclistas, usuarios de transporte público, choferes o conductores particulares, pero lo más grave es que afectan a padres, madres, hijos e hijas, hermanos, amigos, compañeros y conocidos y la pérdida de un ser querido siempre deja huellas, dolor y culpas que son irreparables.
Pero ¿por qué hay tantos accidentes viales?
Son muchos los factores que pueden ocasionarlos, el principal es el descuido y sobre todo una actitud irresponsable ante lo que significa tener el control de un vehículo o cruzar una calle, sobre todo cuando se es joven.
Sabemos que la mayoría de los problemas de salud se originan porque a ninguno nos gusta escuchar consejos, porque pensamos que lo malo solamente le puede pasar al otro y porque confundimos lo que es la libertad para decidir, con el “yo hago lo que quiero” y no lo que me digan, sin pensar que si hiciéramos un poco de caso a la experiencia, nos ahorraríamos muchas penas, dolores y pérdidas.
Así que entre los principales factores de riesgo para los accidentes viales están:
- Una actitud de “a mí no me pasa nada”, que induce a manejar con descuido.
- La falta de tolerancia ante situaciones en que se debe manejar despacio.
- El exceso de velocidad infringiendo los límites establecidos en cada lugar.
- El conducir cansados o desvelados.
- El conducir bajo el influjo de bebidas alcohólicas o drogas ya que alrededor del 75% de accidentes viales se deben a conductores ebrios.
- El conducir con el volumen del radio a todo lo que da, lo que origina una sensación de estrés y nerviosismo que afecta los reflejos y la atención.
- El no salir con el tiempo adecuado, para poder enfrentar tranquilamente algún obstáculo vial.
- El distraerse al platicar y no tomar con las dos manos el volante.
- El no colocarse el cinturón de seguridad.
- El manejar de noche.
- El no revisar los vehículos para evitar fallas mecánicas, sobre todo de los frenos o del sistema eléctrico que permita tener bien las luces.
- El reto de los amigos y el “yo paso primero”.
- El permitir a los niños ir en el asiento delantero, sin cinturón de seguridad, parados sobre los asientos o con la cabeza o brazos fuera de las ventanillas.
- El no ceder el paso a los peatones, sobre todo respetando las líneas que tienen para cruzar.
- El cruzar a pie a mitad de una calle o bajo los puentes peatonales.
- El no sostenerse bien y colgarse de la puerta de camiones.
- El no respetar los semáforos y las señales viales.
Por eso, estas vacaciones toma en cuenta estas observaciones, diviértete, protégete y protege a los que confían en ti y por favor, regresa sano a casa.