Miami, 17 may 2004.- Los ataques cardíacos y cerebrales guardan relación con el mapa genético y la posibilidad de detectar el gen responsable ha abierto la esperanza para combatir las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrales.
Un estudio reciente ha descubierto que uno de los cien mil genes que poseemos regularía la actividad de una proteína en el organismo que es la responsable de los ataques de esta índole.
El gen investigado (llamado cox-2) actúa como un regulador de ciertas funciones del organismo y quienes tienen una reducida actividad de ese gen están menos predispuestos a sufrir ataques cardíacos y cerebrales.
El estudio fue publicado en la prestigiosa revista "The Journal of the American Medical Association", y se basa en un trabajo de investigación realizado en la Universidad italiana Gabriel D'Annunzio, a cargo del doctor Francesco Cipollone.
La importancia del resultado de las investigaciones del equipo de Cipollone es notable porque las enfermedades cardiovasculares y los accidentes cerebrales son las principales causas de muertes en los países desarrollados, superando incluso al cáncer.
Aunque la consecuencia de un ataque de esa naturaleza puede no llevar a la muerte, es habitual que queden muchas secuelas de distinta gravedad como resultado de los mismos.
El estudio se hizo por dos conjuntos de personas de 864 cada uno. Los integrantes del primer grupo habían padecido algún ataque al corazón o derrame cerebral y los del segundo grupo aún no habían tenido episodios de ese tipo, pero eran considerados como de alto riesgo para sufrir un ataque cardíaco o cerebral.
Los factores de riesgo más importantes son la alta circulación de grasas en la sangre, el colesterol, la obesidad, el tabaquismo y el padecimiento de diabetes (elevación del azúcar en la sangre).
Como es sabido, los genes son pequeñísimas estructuras encargadas de transmitir la herencia. Se calcula que cada persona tiene cerca de 100.000.
Hay genes que determinan el color del cabello o de los ojos, otros que establecen que una persona sea más delgada o que otras tengan tendencia a la obesidad.
Por este mecanismo - el de la herencia - es por el que se transmiten las enfermedades hereditarias.
Algunas se transmiten de manera directa (si los dos padres son portadores del mismo gen defectuoso) o de una manera indirecta, si uno solo de los padres es el que lleva ese gen anómalo.
Desde la fecundación, ya está determinado como será el largo de nuestros huesos y por ende nuestra altura, si tendremos propensión a ser más nerviosos o tranquilos, cual será el color de nuestra piel, y hasta si necesitaremos 5 ó 10 horas de sueño diarias para tener la sensación de haber descansado.
A diferencia de la medicina en otros campos, como la agricultura, la manipulación genética está bien desarrollada.
A pesar de todo, se han logrado crear medicamentos y vacunas por medio de la tecnología genética. La vacuna contra la hepatitis B es un buen ejemplo de ello.
El poder modificar la frecuencia y la cantidad, o incluso de hacer desaparecer los ataques al corazón y al cerebro, obviamente contribuirían a que podamos vivir más y mejor.