La epilepsia afecta a cerca de 50 millones de personas en el mundo · 20 millones de personas con epilepsia “refractaria” que no responden a los tratamientos convencionales: reto de investigadores y médicos de todo el mundo.
México, D.F., a 5 de julio de 2005. — En el marco del III Congreso Latinoamericano de Epilepsia, Pfizer reafirma su compromiso a favor del control y tratamiento de la epilepsia. Hace más de 60 años inició con el hallazgo clínico del primer antiepiléptico y gracias a su continua labor en la investigación y desarrollo de terapias cada vez más específicas, hoy pone a la disposición de médicos opciones farmacológicas que ayudan a mejorar la calidad de vida de millones de pacientes.
La Epilepsia es uno de los padecimientos neurológicos más comunes, se estima que afecta alrededor de 50 millones de personas en el mundo, de los cuales el 75 % de los casos se presenta por primera vez en la niñez o en la adolescencia.
En México, 14 personas de cada mil la padecen, de ellas el 75 % de los casos son preadolescentes; adultos jóvenes 16%, adultos 5 % y ancianos 2%. La epilepsia como trastorno neurológico crónico cuenta con implicaciones sociales y económicas importantes, sin embargo hoy en día están subestimadas. El 80% de los gastos indirectamente relacionados con el padecimiento corresponde principalmente a la pérdida de productividad laboral.
Pfizer en su afán de trabajar por amor a la vida tiene un fuerte compromiso con la educación y la investigación en epilepsia. Es por ello que como pionero en investigaciones en el área de neurociencias anuncia una nueva era en el tratamiento de la epilepsia, con la próxima llegada a nuestro país de Pregabalina, el nuevo antiepiléptico de Pfizer que estará indicado como terapia adyuvante en crisis parciales y cuyo novedoso mecanismo de acción permitirá el control de la enfermedad sobre todo en casos de epilepsia refractaria o de difícil tratamiento.
Existen muchos tipos de epilepsia, sin embargo una forma sencilla de clasificarla es por las zonas del cerebro que se ven afectadas durante una convulsión. En la epilepsia parcial sólo se afecta parte del cerebro, en cambio, en la generalizada las convulsiones afectan el cerebro completo. El tratamiento debe ser específico de acuerdo al perfil de cada paciente ya que la selección inicial del mismo tendrá un impacto profundo en la recuperación e integración del individuo a una vida productiva. Los especialistas coinciden que el tipo de epilepsia refractaria sigue siendo un reto y debe tratarse con terapias adyuvantes para lograr mejores resultados, eliminando o disminuyendo el número de convulsiones, antes de que el paciente tenga una vida incapacitante.
No obstante, es importante recalcar que no todas las epilepsias se manifiestan con movimientos anormales (convulsiones). Dependiendo del sitio del cerebro del que se originen estas descargas, los pacientes pueden tener sensaciones extrañas, escuchar, ver u oler algo determinado o en los niños es frecuente que haya periodos en blanco, donde se desconecta brevemente de su entorno, pero en ocasiones estas crisis de ausencia pueden ser tan frecuentes que tienen repercusiones en el desarrollo social y escolar.
La epilepsia afecta la vida diaria de quien la padece y se liga a un número importante de otras condiciones serias como ansiedad, trastornos del sueño, migraña y depresión que pueden aquejar de manera profunda el bienestar y el correcto manejo y control de las crisis, de ahí la necesidad de contar con nuevas opciones farmacológicas que ayuden al control de la enfermedad.
En México, el Capítulo Mexicano del Buró Internacional para la Epilepsia y el Capítulo Mexicano de la Liga Internacional contra la Epilepsia se unieron en marzo de 2001 a una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para dar inicio a una campaña global denominada “Sacar a la epilepsia de las sombras”, cuya finalidad primordial es mejorar la atención de las personas con epilepsia y la actitud que la sociedad tiene hacia quienes la padecen.
Qué hacer en caso de una crisis generalizada
1.- No dejar solo al paciente y observar las características de la crisis para informar posteriormente al médico.
2.- Protegerlo de lesiones colocándolo en un sitio seguro; es conveniente dejarlo en el piso, con una protección en la cabeza y lejos de escaleras o muebles con los que se pueda golpear; si existe la oportunidad de colocar un objeto firme entre los dientes para evitar la mordedura de la lengua puede hacerse, pero es contraproducente forcejear cuando ya los maxilares se encuentran firmemente cerrados.
3.- Asegurar una buena oxigenación aflojando la ropa y colocando la cabeza de lado para permitir que la salivación excesiva y la acumulación de flemas obstruyan la vía respiratoria.
4.- Esperar a que la crisis cese sola, lo cual suele ocurrir en 3 a 5 minutos. Permitirle reposar en el periodo postictal. No llevarlo al hospital a menos que la crisis sea prolongada (más de 10 min.) o se repita antes de la recuperación de la conciencia. No aplicar medicamentos adicionales ni estímulos de ningún tipo. Registrar la crisis y continuar el tratamiento habitual.