Según datos de la Primera Encuesta Nacional de Salud Mental, elaborada por reconocido laboratorio la depresión en una enfermedad frecuente: el 12 por ciento de las mujeres y el 7% de los hombres han presentado algún trastorno depresivo en un momento de su vida.
Esta enfermedad generalmente afecta diversos ámbitos de la vida cotidiana de quien la padece.
La depresión y el desempeño laboral
Según investigaciones recientes el desempeño laboral de empleados diagnosticados con depresión incrementa hasta en un 86% al momento en que son tratados de manera adecuada a causa de la depresión. De hecho, un estudio demuestra que la gente bajo tratamiento para la depresión es capaz de trabajar de manera más productiva que la gente que no está bajo tratamiento. Esto independientemente de otros aspectos de la vida que también pueden disfrutar de manera más plena.
En el caso de aquellos ejecutivos que actualmente se encuentren diagnosticados con depresión y bajo tratamiento médico es importante que se reintegren al ambiente laboral de manera natural pero sin perder de vista esta condición con el fin de no dejar de lado el monitoreo del estado de ánimo y situación de salud en general.
La depresión y las adicciones
La depresión afecta a individuos de todas las edades, género, razas y condición social. Múltiples investigaciones han concluido que existe una asociación evidente entre este trastorno psiquiátrico y el uso patológico de alguna sustancia.
Los especialistas concuerdan en que los sujetos con bajos estados de ánimo llegan a recurrir a estimulantes, anfetaminas, cocaína o alcohol para obtener un efecto de euforia que los desinhiba y les permita socializar. Así, las personas deprimidas sobre todo si son mujeres tienden a usar el alcohol como si fuera una solución, ya que perciben que esa es la única manera de resolver su problema de depresión y ansiedad, lo que las conduce paulatinamente a un estado de dependencia.
La relación de pareja, afectada por la depresión
Respecto al deterioro de la vida sexual a causa de la depresión, un factor relevante es el hecho de que el padecimiento lleva a quien lo padece a disminuir el deseo sexual lo que genera inestabilidad en la pareja, sentimientos de culpa, sospechas de infidelidad y desamor al grado de llegar al divorcio. Según el Dr. José Díaz Martínez, Psiquiatra y terapeuta sexual, el 80% de los hombres deprimidos presentan pérdida del apetito sexual, además de cierto grado de disfunción eréctil y/o eyaculación precoz lo cual vuelve a la normalidad de manera paulatina durante el tratamiento.
La autoestima se ve afectada también con la depresión lo que genera una imagen deteriorada de si mismo que se refleja en las relaciones personales. Por la relevancia y repercusiones que tiene la depresión, en la actualidad se cuenta con tratamientos psicológicos y farmacológicos eficaces para combatirla. Al contar con medicamentos de alta calidad y seguridad, el tratamiento de la depresión se facilita y devuelve la calidad de vida a las personas que la padecen incluyendo la armonía en la pareja.
Depresión y sus comorbilidades
La depresión, aunque puede ser un padecimiento causado por factores genéticos y externos al paciente, también puede estar presente de la mano de otras enfermedades. Pacientes con Alzheimer, VIH, cardiopatía isquémica, Enfermedad Vascular Cerebral (EVC), infarto al miocardio, diabetes, cáncer y enfermedad de Parkinson, tienen posibilidades de presentar depresión.
La depresión, aunada a otros factores de riesgo, así como un apego pobre al tratamiento, puede desencadenar enfermedades cardiovasculares. Algunos de los factores potenciales de la depresión que incrementan el riesgo cardiovascular son: aumento del riesgo de arritmias / muerte súbita, alteraciones en el metabolismo de lípidos, alteraciones en el flujo sanguíneo coronario y falta de apego a las medidas farmacológicas y no farmacológicas.
Depresión posterior a catástrofes naturales
En México, al igual que en otras partes del mundo, los huracanes, terremotos e inundaciones como las que actualmente afectan a Asia, América Latina e incluso México, como en Tijuana, y otros eventos naturales, además de provocar daños materiales enormes, dan lugar a situaciones de desamparo que afectan profundamente la salud mental y física de las personas, especialmente los niños y los ancianos.
Muchas de las víctimas de desastres pueden padecer comúnmente de depresión como una manifestación del estrés postraumático. La persona ve deteriorada su capacidad para concentrarse y disfrutar las actividades que antes le causaban interés; es frecuente que haya cansancio, incluso después de la realización de esfuerzos mínimos. Habitualmente el sueño se perturba, disminuye el apetito y es común que decaiga la autoestima y la confianza en sí mismo.