“Me gusta cuidar mi apariencia; sólo me ejercito tres veces a la semana; lo que pasa es que ahora mi alimentación es más saludable”. Son frases que comúnmente utilizan muchas figuras del espectáculo, principalmente de Hollywood, cuando son cuestionadas por su extrema delgadez o por su repentina disminución de peso.
Un cuerpo delgado, casi raquítico, es la moda. No es raro ver a las actrices más exitosas, hasta 20 kilos por debajo de su peso ideal, lo cual es alarmante, ya que son modelos aspiracionales para las jóvenes de casi todo el mundo.
Durante 2005 esta tendencia parecía estar a la baja debido, entre otras acciones, a las campañas de salud que emprendieron diferentes marcas para promover modelos de belleza más “reales” pero, si modelos reales significa que son como la mayoría de la población, entonces, ¿lo que vemos en los anuncios publicitarios es irreal? Y, si la publicidad es irreal, ¿por qué se permite? Las respuestas no son sencillas, existen muchos intereses detrás de las marcas y su publicidad.
La verdad es que los trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia están presentes en todos los niveles de nuestra sociedad y es importante hacer hincapié en que estos padecimientos son enfermedades “producto de múltiples factores, que pueden incluir trastornos emocionales y de la personalidad, así como presiones familiares, una posible sensibilidad genética o biológica y el vivir en una sociedad en la cual hay oferta promisoria de comida y una obsesión por la delgadez”, afirma la periodista Concepción Salcedo Meza, en su libro La adicción por la delgadez.
La diferencia entre la anorexia y la bulimia es que la paciente con anorexia se priva del alimento, mientras que la de bulimia come por atracones para después provocarse vómito. Ambas enfermedades, si no se atienden a tiempo, pueden provocar serios trastornos en la salud de las jóvenes, tales como: problemas cardiacos, desajustes hormonales y anormalidades reproductivas, depresión e incluso la muerte, asegura Maruza Castillo, psicoterapeuta especialista en trastornos de la alimentación.
Araceli Aizpuru, directora de la Fundación Juvat, Ellen West, A.C. especializada en atender este tipo de trastornos, comenta que: algunos de los signos fisiológicos para detectar la bulimia son: fluctuaciones de peso, dolores crónicos de garganta, inflamación de glándulas parótidas, agrietamiento de labios, esmalte de dientes maltratado, latidos cardiacos irregulares. Mientras que en la anorexia, los síntomas se manifiestan por la pérdida progresiva de peso (con frecuencia sucede en un período breve), falta de menstruación o retraso en su aparición sin causa fisiológica conocida, palidez, caída del cabello, sensación de frío, dedos azulados, debilidad y mareos.
Los trastornos alimentarios son tratables pero requieren de tiempo y compromiso de las pacientes para superarlos, así como de trabajo en equipo entre paciente, familia y cuerpo médico. El tratamiento para atender ambas enfermedades es muy variado y existen clínicas especializadas para tratarlas, sin embargo, es fundamental que padecimientos como los descritos, sean tratados y no se piense que van a desaparecer solos. La anorexia y la bulimia son las enfermedades del nuevo siglo y atacan en su mayoría, a mujeres cada vez más jóvenes.
Claro que es importante mantenerse delgada y verse bien, pero más importante que la apariencia es la salud física, mental y emocional. Hay que cuidarnos a nosotras mismas y desarrollar nuestra capacidad de aceptar lo que nos hace diferentes a los demás; es importante darnos cuenta de que las personas que nos quieren de verdad no lo hacen porque estemos flacas o “llenitas” sino por nuestra manera de ser, nuestras acciones y valores, es decir, por aquello que nos conforma como personas únicas e irrepetibles. Comenzar por amarnos a nosotras es el primer paso para que los demás también lo hagan.