En los próximos 25 años, la diabetes se convertirá en la mayor causa de discapacidad y muerte en el mundo, ya que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más del 75 por ciento de los pacientes diabéticos son víctimas del infarto del corazón y enfermedad vascular cerebral.
Las enfermedades cardiovasculares son responsables de dos de cada tres muertes en personas con diabetes; y se caracterizan por ser un grupo de afecciones del corazón y el sistema circulatorio, que pueden ocasionar ataque al corazón, accidente vascular cerebral, o amputación de las extremidades inferiores.
Con motivo del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemoró el 14 de noviembre, el Dr. Juan Díaz, miembro de la American Diabetes Association señaló que “en nuestro país alrededor de 5.2 millones de mexicanos mayores de 18 años padecen diabetes, y aproximadamente más del 50 por ciento de las personas afectadas no están diagnosticadas, lo cual incrementa considerablemente el riesgo de desarrollar importantes alteraciones en la salud como hipoglucemia, infecciones, ceguera, daño renal, invalidez en pies (amputaciones) y trastornos cardiovasculares”.
El endocrinólogo señaló que entre los principales factores de riesgo para la diabetes tipo 2, destacan: antecedentes familiares, obesidad, tabaquismo, sedentarismo, intolerancia a la glucosa, presión arterial elevada, altos índices de colesterol LDL o “malo” y/o triglicéridos, principalmente.
“Controlar los niveles de glucosa en sangre previene que no se lastimen los riñones, los ojos y los nervios, es decir la microcirculación sanguínea, pero además es imprescindible ofrecer alternativas terapéuticas para evitar el daño que la diabetes ocasiona en la macrocirculación, donde ocurren los problemas cardiovasculares", mencionó.
“Las personas con diabetes y colesterol bajo tienen mayor riesgo de mortalidad cardiovascular, en tanto que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud (ENSA 2000) más del 40 por ciento de los diabéticos tiene hipertensión arterial, lo cual incrementa el riesgo cardiovascular y la aparición de daño renal”, abundó.
El endocrinólogo dijo que para que todo paciente diabético mantenga un corazón en buenas condiciones, existe una metodología llamada ABC, la cual en sincronía con una alimentación adecuada, actividad física y medicamentos, reduce eficazmente el riesgo de presentar daño cardiovascular.
“A” significa un examen denominado A1C de hemoglobina, el cual registra el control de glucosa en la sangre “con memoria” y le indica a cada persona su promedio de glucosa durante los últimos 2 ó 3 meses. La Asociación Americana de Diabetes recomienda que los niveles A1C estén por debajo de 7 por ciento”.
“B es la medición de la presión sanguínea (blood pressure en inglés) y la Asociación Americana de Diabetes recomienda mantener la presión sanguínea por debajo de 130/80 mmHg. En tanto que C es la medición del colesterol y la Asociación Americana de Diabetes recomienda un nivel de colesterol LDL o malo inferior a 100 mg/dl y el colesterol HDL o bueno por arriba de 40 mg/dl en hombres y superior a 50 mg/dl en mujeres”.
Y si ya padece de colesterol elevado –expuso- el tratamiento de la dislipidemia en adultos con diabetes debe enfocarse, primero a la disminución de colesterol LDL o malo, el incremento del colesterol HDL o bueno y una reducción de los triglicéridos, expresó el también miembro de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología.
“Esto se logra mediante cambios en el estilo de vida, como reducción de la ingesta de grasa saturada en la dieta, disminución del peso corporal, incremento en la actividad física, abandono total del tabaco, y en caso de que los pacientes no lleguen a las metas ideales, a través de tratamientos farmacológicos”.
“Estudios recientes han demostrado que la atención de las dislipidemias se puede mejorar a través de innovadores enfoques terapéuticos, como la inhibición dual que proporciona un fármaco que combina ezetimiba y simvastatina, cuyo mecanismo de acción dual le permite actuar sobre las dos fuentes de producción y absorción de colesterol y triglicéridos, hígado e intestino respectivamente”, reveló el especialista.
Y en el caso de diabéticos con hipertensión arterial, “es importante brindar antihipertensivos con beneficios cardioprotectores como losartán, el cual controla eficazmente la presión sanguínea y reduce en 39 por ciento el riesgo de muerte por infarto del corazón y accidente vascular, además de proteger los riñones en hipertensos, disminuyendo en 28 por ciento la progresión de la enfermedad renal terminal, grave condición en la cual el paciente requiere diálisis y transplante para sobrevivir”, puntualizó.
Finalmente, el doctor Juan Díaz, recomendó que para obtener el mejor tratamiento farmacológico disponible para la prevención y control de la diabetes y sus complicaciones, el paciente debe contactar a su médico. “Mientras más temprano se controle la condición, menor es el riesgo de desarrollar cualquier tipo de enfermedad cardiovascular”.