El peso corporal, así como el aumento del mismo a lo largo de la vida parecen jugar un papel importante en la agresividad del cáncer de próstata, según sostiene una reciente investigación, publicada en la revista ‘Clinical Cancer Research’.
Esta información es la primera en asociar la masa corporal masculina y el aumento de peso durante la edad adulta, con el riesgo de progresión después de que el cáncer ha sido tratado quirúrgicamente. Estas afirmaciones son preocupantes si se considera que en México dos de cada tres adultos padecen sobrepeso, puesto que se propone que la enfermedad progresa con mayor rapidez cuando el paciente es obeso.
Según los autores, si esta información se valida a través de nuevos estudios, los antecedentes del peso corporal masculino se deben considerar como un factor importante a considerar por los especialistas cuando diseñan un plan de tratamiento para aquellos pacientes que acaban de ser detectados con cáncer de próstata. Los datos publicados también sugieren que una dieta adecuada y ejercicio cotidiano, podrían reducir el riesgo de la progresión de la enfermedad.
Los investigadores basaron sus descubrimientos en los resultados de 526 pacientes con cáncer de próstata a los que se les practicó una prostatectomía (extirpación total o parcial de la próstata). Siguieron su progresión durante cuatro años y medio en promedio para comprobar si los hombres pasaban por anormalidades bioquímicas que indicaran que el cáncer estaba avanzando.
Dentro del grupo, el 18 por ciento de los pacientes sufrieron estas anomalías bioquímicas. Los investigadores entonces estudiaron la relación entre el riesgo individual de experimentar las anomalías bioquímicas con los antecedentes de peso. Descubrieron que los hombres que eran obesos, con un índice de masa corporal de 30 o más, cuando eran diagnosticados con cáncer de próstata fueron más propensos a experimentar anomalías bioquímicas que aquellos que no estaban obesos.
Entre los resultados también se descubrió que los pacientes obesos a los 40 años tenían una tasa incluso superior de falla bioquímica y que los hombres que ganaron peso en la tasa más elevada entre los 25 años y el momento del diagnóstico, experimentaron una progresión de la enfermedad mucho más rápida, con una media de 17 meses, que aquellos hombres que ganaron peso de forma más lenta, con una media de 39 meses.
Según Sara Strom, una de las investigadoras del estudio, se desconoce por el momento cómo contribuye el exceso de obesidad a la progresión del cáncer de próstata, aunque algunas teorías sugieren que podría estar asociado con cambios en el número de diversas hormonas, como los andrógenos, así como los factores de crecimiento, y/o el estilo de vida, como las dietas pobres y la actividad física inadecuada.
A partir de esta nueva información, se recomienda que todos aquellos pacientes que fueron tratados por cáncer de próstata cuiden su alimentación de forma tal que no se presente un aumento de peso, lo que de acuerdo a esta investigación, podría retrasar la progresión de la enfermedad.