El acoso sexual es un delito

 
 
 
por: Instituto Nacional de las Mujeres/redacción
Fuente: esmas.com
 

El acoso u hostigamiento sexual es una expresión de violencia

 
El acoso u hostigamiento sexual es una expresión más de la violencia e inequidad y por tanto un problema que para solucionarse, reclama la intervención conjunta del gobierno y los sectores social y privado.

Se trata de una forma inadmisible de discriminación presente en distintos ámbitos de la convivencia social, principalmente el laboral. Es una trasgresión a los derechos humanos que niega el principio de igualdad de trato y de oportunidades en el trabajo.

El acoso sexual, es una conducta que contraviene diversas disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y de la Ley Federal del Trabajo. Es además un delito tipificado por códigos penales en el ámbito federal y en 20 entidades federativas, y una prohibición expresa para la Administración Pública Federal según el Código de Conducta a favor de la Equidad entre Mujeres y Hombres, establecido en el año 2003, por el gobierno del presidente Vicente Fox.

El acoso sexual, viola preceptos contenidos en instrumentos internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la Convención de Belém do Pará, la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (El Cairo, 1994), y los Convenios 111 y 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La OIT define el acoso sexual, como: insinuaciones sexuales indeseables, o un comportamiento verbal o físico de índole sexual que persigue la finalidad o surte el efecto de interferir sin razón alguna en el rendimiento laboral de una persona, o bien de crear un ambiente de trabajo intimidante, hostil u ofensivo. Los casos de acoso sexual pueden incluir:
• Insultos, observaciones, bromas o insinuaciones de carácter sexual o comentarios inapropiados sobre la forma de vestir, el físico, la edad o la situación familiar de una persona;
• Contacto físico innecesario y no deseado, como tocamientos, caricias, pellizcos o violencias;
• Observaciones molestas y otras formas de hostigamiento verbal;
• Miradas lascivas y gestos relacionados con la sexualidad;
• Invitaciones comprometedoras;
• Solicitudes de favores sexuales.
De acuerdo con la OIT, el hostigamiento sexual causa que una de cada cuatro mujeres sea despedida y que 4 de cada 10 renuncien a su empleo.

No es un problema exclusivo de las mujeres, afecta también en menor grado a los hombres.

Según datos arrojados por su Informe denominado International Crime (Victim) Survey realizada en 1996 entre trabajadores/as de 32 países en la que se registraron las observaciones de estos/as trabajadores/as sobre lo que les ocurría en su ámbito laboral: el 8.9 por ciento de las mujeres denunciaron haber sido objeto de agresiones en el año anterior, mientras que el 19.8 por ciento de las mujeres denunciaron “incidentes de carácter sexual” en el mismo periodo de doce meses.

Entre los datos relativos a algunos países comprendidos en la encuesta figuran los siguientes: en Argentina, el 6.1 por ciento de los varones y el 11.8 por ciento de las mujeres indicaron haber sufrido agresiones en el año anterior, mientras que el 16.6 por ciento de las mujeres dieron cuenta de incidentes de carácter sexual; en Canadá dichos índices fueron de 3.9 por ciento, 5.0 por ciento y 9.7, en los Estados Unidos, de 1.0 por ciento, 4.2 por ciento y 5.3 por ciento.

Está comprobado por expertos que el hostigamiento sexual afecta la salud, la productividad, el ambiente laboral y familiar, la estabilidad en el empleo y la motivación. Para la OIT el acoso sexual no es un problema humano meramente individual, sino que es está arraigado en un contexto más amplio; social, económico, organizacional y cultural.

La gran mayoría de las víctimas no lo denuncian por temor a perder el empleo, a represalias de sus superiores, porque les da vergüenza o por el rechazo de esposos o familiares que han sido formados bajo un patrón cultural machista. Es un mito que “muchas veces las mujeres provocan el acoso sexual por la forma en que se visten y se comportan”.

 
 
 
Una mujer acosada no puede trabajar productivamente.
Una mujer acosada no puede trabajar productivamente.
Foto: esmas.com
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