Trastornos del sueño

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

¿No puedes dormir? Insomnio, apnea, ronquidos, sonambulismo y otros problemas

 
- ¿Sabías que cada año se pierden en productividad 92 billones de pesos por falta de descanso?
- ¿Sabías que el 29 % de accidentes domésticos, el 52% de accidentes laborales y el 54% de accidentes de tráfico que deben al sueño?
- ¿Sabías que en México el 30% de la población tiene problemas de sueño?.

Se calcula que los humanos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Función imprescindible y vital para el organismo que se repite todos los días y sirve, para que nos recuperemos y acopiemos fuerzas para el día siguiente.

Durante el sueño, la mayoría de las funciones corporales descansan, por ejemplo: las pulsaciones se reducen hasta los 50 latidos por minuto, la temperatura corporal desciende, los ácidos gástricos empiezan a reducirse de tal forma que para la media noche, casi no se producen. También baja la presión sanguínea, la respiración se torna superficial y regular, disminuye la tensión muscular y la musculatura se relaja, lo que permite un perfecto y merecido descanso.

Sin embargo mientras el cuerpo se abandona al descanso, algunos sistemas del cuerpo no descansan y se muestran al contrario muy activos.

Es el caso del sistema endocrino, productor de las hormonas que regulan las actividades del cuerpo en el que por ejemplo la glándula pineal, por la noche empieza a segregar mayores cantidades de melatonina, lo que hace que el metabolismo se frene y el cuerpo descanse y se relaje. Una manifestación de este proceso es que durante el sueño se registra una conductibilidad menor de la superficie de la piel que la hace menos sensible, porque aumenta la resistencia epidérmica.

También durante el sueño profundo se segregan en mayor proporción hormonas del crecimiento, que favorecen la multiplicación de las células, lo que en la infancia y adolescencia se traduce en el aumento de tamaño de los huesos, músculos y órganos en general y en los adultos sirven para regenerar o reemplazar tejidos dañados y “viejos”.

En este proceso, por ejemplo, se expulsan las células endurecidas de la piel y se producen otras nuevas para renovarla.

El hígado en cambio, alcanza hacia las 2 de la madrugada su máximo rendimiento, transformando las sustancias nutritivas ingeridas el día anterior y eliminando el alcohol de la sangre.

Otro sistema que tampoco descansa durante la noche, es el inmune, sus macrófagos, células se muestran muy activos para destruir a los invasores del cuerpo. Entre el sueño y el sistema inmunológico hay una estrecha relación, por eso cuando la salud está delicada, el sueño es la mejor medicina.

Pero desafortunadamente muchas personas padecen insomnio y no pueden descansar lo que debieran y se duermen con dificultad o despiertan constantemente, lo que repercute mucho en su salud física, mental y emocional.

El no dormir bien de un tirón, puede llevar a desarrollar algún trastorno físico ya que las defensas se debilitan. Pero también pueden sobrevenir problemas mentales y emocionales como falta de concentración, productividad, excitabilidad, irritabilidad y malestar general.

Entre las causas de insomnio del 70% de los casos de personas que no pueden dormir, se presentan las situaciones de estrés o alguna depresión lo que les impide dormir profunda y apaciblemente. La preocupación excesiva por problemas económicos, el trabajar de noche, abusar de la cafeína, el tabaco o del alcohol o el haber cenado demasiado son algunas de las causas que impiden o inhiben la acción reparadora del sueño.

Otro factor importante es el cansancio, curiosamente si nos vamos a la cama muy cansados, tendremos una noche sumamente agitada, por lo que en estos casos se recomienda un baño calientito antes de dormir, para relajar el cuerpo.

El viaje del sueño pasa por varias etapas unas más largas y profundas pero todas necesarias. Los científicos dividen el sueño en dos grandes fases:
- El denominado sueño REM, del movimiento rápido de los ojos que es el más profundo.

- La fase de sueño no-REM que se divide en cuatro etapas, dependiendo de lo profundo que éste sea. Durante las etapas 1 y 2 el sueño es aún superficial o entre ligero y medio profundo. De ahí la posibilidad de ser despertados por ruidos leves.
Durante las etapas 3 y 4 nos sumimos en sueños profundos, y es más difícil despertarnos, al final de esta fase profunda se cierra el estadío del sueño onírico o REM .

Todo esto dura en total unos 90 minutos y se repite unas cinco veces durante toda la noche. Pero la duración puede ser diferente y la intensidad y duración del sueño están estrechamente relacionadas con nuestro estado anímico.

Los hipnólogos creen que durante el sueño profundo se producen los procesos del metabolismo que posibilitan la recuperación del organismo y le suministran nuevas energías. Por eso inmediatamente después de dormirnos entramos en la fase más profunda que es la cuarta fase del sueño, y dura unos 30 minutos, esto explica la sensación de somnolencia que sentimos si somos despertados en este momento.

Pero como el organismo es muy sabio, cuando se acerca la mañana, los periodos de sueño profundo son cada vez más cortos, abundando el sueño ligero y así el cuerpo va recibiendo la señal de que se aproxima la hora de despertar y abandonar la deliciosa cama.

Cuando hay problemas para dormir bien, es necesario consultar un médico, descartar y/o atender algunas enfermedades que pueden incidir en el insomnio, como la gastritis o colitis y solicitar que administre el tratamiento adecuado a cada persona.

Ahora también hay clínicas del sueño, que permiten analizar bajo vigilancia, el comportamiento del cerebro en las diferentes fases del sueño y determinar las causas.

 
 
 
Dormir bien es factor indispensable para conservar la salud y ser productivos.
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Foto: Agencias
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