Las constantes peleas entre los padres de Alan, de 17 años de edad, la mala relación con sus hermanos y un par de amigos adictos a la marihuana, marcaron el inicio de un camino tortuoso que lo condujo al uso de sustancias tóxicas. Durante poco menos de un año, la mente del joven se dispersó con viajes imaginarios que lo alejaban de su difícil realidad, y que si bien no le aportaban nada positivo, por lo menos lo hacían liberarse de los gritos y golpes que sufría dentro del seno familiar.
Afortunadamente para Alan, una dificultad para respirar propició la oportuna intervención del médico de su escuela, quien pudo percatarse de la adicción que sufría y de inmediato lo canalizó para que recibiera apoyo psicológico dentro de la misma escuela. Sus padres fueron informados y se mostraron comprensivos y dispuestos a apoyar a su hijo. Hoy, gracias a la detección oportuna, ha podido superar su problema.
La gran diversidad en las técnicas de rehabilitación que existen, ha permitido que quienes son víctimas de alguna adicción, puedan encontrar una salida adecuada a su problema. En casos como el de Alan, el tratamiento resulta más sencillo debido a que su organismo no depende aún de la sustancia.
"En estos casos, se realiza de inicio, una entrevista motivacional que tiene por objetivo invitar al paciente a que acuda a un tratamiento, haciéndole ver, a través de un balance de los pros y contras, lo inconveniente que resulta el consumo de drogas. La idea es que le quede claro que la manera en que consume, está relacionada con los problemas que presenta, los cuales pueden ser de diversa índole, por ejemplo, de salud, conflictos familiares o escolares, y así, por medio de la sensibilización, logramos que acudan a un tratamiento", afirma el doctor Horacio Quiroga, coordinador académico de la Residencia de Psicología de las Adicciones, de la Facultad de Psicología de la UNAM.
El especialista advierte que en casos como el de Alan, la persona no pide ayuda por iniciativa propia, sino que el problema de salud asociado es la razón por la que acude al médico, y es aquí donde se aprovecha la circunstancia para invitarlo a la rehabilitación.
Una vez que se logra crear conciencia en el paciente, el segundo paso es lograr que realmente se comprometa a seguir el tratamiento, si esto no es posible, difícilmente se puede dar continuidad: "Cuando hemos superado esta parte, se inicia con la etapa de intervención terapéutica en torno a los problemas de fondo que generan el consumo.
Necesitamos conocer sus disparadores para poder atacarlos de manera directa, es necesario que ellos sepan los factores que los llevan a drogarse, los capacitamos para que eviten las situaciones que los ponen en riesgo, los lugares y los estados emocionales; cuando ya pueden manejarlo por sí mismos, entonces se les enfrenta al problema, porque de otra manera, nunca van a estar seguros de poder enfrentarse con el enemigo. El tiempo que dura el tratamiento varía de acuerdo a cada persona, pero puede ir de dos semanas a seis meses", dice el doctor Quiroga.
El apoyo de la familia es fundamental para el éxito de cualquier tratamiento, ya que funciona como una red de apoyo que facilita la salida del adicto a esta problemática, además de que le brindan estabilidad emocional, amor y comprensión, valores fundamentales para que el individuo pueda fortalecer su autoestima y su proyecto de vida, para poder superar este tipo de pruebas.