Un nuevo estudio de la Clínica Mayo descubre que la función ejecutiva es la siguiente actividad cerebral en decaer, después del deterioro inicial de la memoria, según avanza la enfermedad de Alzheimer desde el impedimento cognitivo leve (estado previo a la afección) al trastorno mismo.
El 17 de julio se presentaron estos resultados durante la Conferencia Internacional sobre la Enfermedad de Alzheimer y Trastornos Relacionados de la Asociación de Alzheimer en Madrid, España.
El Dr. Ron Petersen, neurólogo de la Clínica Mayo e investigador principal del estudio, explica que la función ejecutiva incluye la capacidad de concentración, de resolver problemas complejos y de tomar decisiones.
"Si una persona con trastorno cognitivo leve empieza a presentar dificultades para continuar una tarea, concentrarse, realizar varias cosas a la vez, tomar decisiones o prestar atención a más de una cosa al mismo tiempo, podría ser que su enfermedad avanza hacia la demencia", indica el médico.
"El deterioro de la función ejecutiva ocasiona que la incapacidad para realizar las tareas cotidianas sea mayor, ya que es sumamente importante para el funcionamiento diario de la persona".
El Dr. Petersen comenta que sería útil para los pacientes, sus familiares y médicos, conocer la manera típica en que la afección avanza hacia la enfermedad de Alzheimer. El impedimento cognitivo leve se transforma en la enfermedad de Alzheimer cuando el paciente presenta incapacitación de la memoria y de algún otro aspecto de las funciones cerebrales.
"Nos ayuda saber qué parte de la función cognitiva posiblemente se incapacitará después de la memoria, puesto que procuramos vigilar el empeoramiento del enfermo", añade el médico.
Estar al tanto del deterioro de las funciones del paciente le permite al neurólogo saber cuáles áreas cerebrales están afectadas, a medida que el impedimento cognitivo leve avanza hacia la enfermedad de Alzheimer: conforme se deteriora la memoria, se afecta el área media del lóbulo temporal; luego, de acuerdo al empeoramiento de la función ejecutiva, se dañan las regiones frontales del cerebro, explica el Dr. Petersen.
La disminución de estas capacidades indica que existe mayor acumulación de placa y nudos en el cerebro. La acumulación de placa es resultado de la recolección anómala de proteína dentro de las células y del depósito extracelular de material extraño en el cerebro, hecho que conduce a la muerte de las neuronas paulatinamente deterioradas, y al encogimiento de las áreas cerebrales afectadas.
Nadie conoce la razón por la cual el impedimento cognitivo leve afecta la memoria y luego se extiende hacia la función ejecutiva, a medida que la afección avanza hacia la enfermedad de Alzheimer, anota el Dr. Petersen.
En estudios futuros sobre el impedimento cognitivo leve, medir el paso de un paciente desde una sola incapacidad de la memoria al debilitamiento de la función ejecutiva ayudaría a determinar la eficacia de un medicamento para ralentizar o detener la enfermedad, añade.
Si los pacientes o sus familiares observan que el deterioro de la memoria avanza hacia dificultades con la función ejecutiva, deben informar a sus médicos y considerar tomar medicamentos para potencialmente ralentizar el deterioro de la persona, si aún no han empezado a hacerlo, comenta el Dr. Petersen.
Aunque los neurólogos previamente especularon que según se desarrolla la enfermedad de Alzheimer, la función ejecutiva sería la siguiente en dañarse después de la memoria, este estudio constituye la demostración sistemática sobre el avance de la incapacidad.
Para la conducción de este estudio, los científicos identificaron a 354 pacientes con impedimento cognitivo leve de tipo amnésico (estado previo a la enfermedad de Alzheimer) y les dieron seguimiento por un promedio de 3 años 1 mes, por medio de la evaluación de su incapacidad cerebral de la función ejecutiva, capacidades viso-espaciales y de lenguaje.
Durante las primeras etapas del curso del impedimento cognitivo leve, empezó a disminuir la capacidad de atención de los pacientes, y la función ejecutiva continuó deteriorándose en forma constante durante el transcurso del proceso de seguimiento.
Además del Dr. Petersen, por parte de La Clínica Mayo, participaron en este estudio de investigación diversos doctores. Esta investigación recibió el patrocinio del National Institute on Aging (Instituto Nacional sobre el Envejecimiento) y de La Clínica Mayo Robert H. and Clarice R. Smith and Abigail Van Buren Alzheimer's Disease Research Program (Programa Robert H. Smith, Clarice R. Smith y Abigail Van Buren para la Investigación de la Enfermedad de Alzheimer).
La Clínica Mayo, a través de un enfoque dedicado a las necesidades individuales de los pacientes, proporciona servicios de diagnóstico y tratamiento en cada sub-especialidad en sus instalaciones de Rochester en Minnesota, Jacksonville en Florida, Phoenix y Scottsdale en Arizona.