Celos: amargo veneno del amor

 
 
 
por: Fundación México Unido/Redacción
Fuente: esmas.com
 

Las relaciones se ven seriamente afectadas ante la falta de comunicación y los celos

 
El amor es la droga más potente del mundo: trastorna nuestra personalidad, nos vuelve buenos, dadivosos y comprometidos.

Quien ama a su pareja es capaz de hacer cosas que nunca imaginó, como enviar decenas de cartas por correo normal en la era de la Internet, arreglar un auto, cocinar o levantarse de madrugada para acompañar al otro en su cita con el médico. Ejemplos sobran, cada quien tendrá los suyos.

El amor nos cambia, desgraciadamente no siempre para bien. A veces, amar con intensidad a alguien, nos provoca sentimientos confusos. Es tanto el bienestar que sentimos al estar enamorados, que de pronto empezamos a temer perderlo y hacemos todo por evitar que eso suceda, aun cosas que van en contra del amor y que no son buenas ni para nuestra pareja, ni para nosotros.

Los celos son la sospecha, inquietud o recelo de que la persona amada haya mudado o mude su deseo o cariño para ponerlo en alguien más. La sola idea de que suceda nos pone los pelos de punta; pero cuando entramos en la dinámica de los celos crónicos, eso que al principio sólo era un sentimiento negativo e incómodo, se integra a nuestra vida como una dosis de veneno, que poco a poco va acabando no sólo con el amor de pareja sino con nuestra autoestima y nos va matando.

“Existen celos reales, imaginarios y provocados -explica el maestro en psicoanálisis Salvador Ortiz Freyre; profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM-. Los reales son los que están fundamentados, es decir que pueden comprobarse con engaño, infidelidad o abandono; los imaginarios son aquéllos en los cuales la persona celosa piensa que su pareja es tan excepcional y tan deseable para todo el mundo, que cualquiera va a luchar por quitársela; y los provocados surgen cuando la pareja del celoso (a) se esfuerza por demostrarle que puede ser deseada o querida por alguien más. Lo que es innegable es que los celos surgen a partir de la inseguridad y de la falta de autoestima. El celoso se siente en desventaja comparado con cualquier persona, siente que vale menos”.

Los celos –a decir del especialista- no siempre son nocivos, a menudo delimitan el modo de relación con la pareja, marcan los límites, cumplen la función de hacerle saber al otro que nos importa y que queremos ser importantes en su vida. Pero cuando se vuelven crónicos y generan pleitos constantes, pueden desembocar en violencia no sólo emocional sino hasta física y en la separación de la pareja.

En nuestro país se registran 11.3 divorcios anuales por cada 100 matrimonios efectuados, según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) .

Las causas de divorcio o separación son múltiples, pero una de las que suele aparecer como común denominador es la de los celos y las situaciones de violencia que éstos generan en las parejas.

Los celos emiten señales importantes porque cuando se sienten (sean fundados o no) se da por hecho que el otro valora más todo el exterior que los sentimientos de la pareja, lo que genera rencor y sensaciones ambivalentes de amor-odio.

Para evitar que los celos se apoderen de nuestra mente y envenenen nuestra vida, el psiconalista Ortiz Freyre recomienda la auto-revaloración constante: debemos convencernos de que somos atractivos, inteligentes y que damos o hacemos algo mejor que cualquier otra persona en el mundo.

Hay que trabajar en tener una autoestima sólida, ya que la aceptación de los otros empieza por la aceptación que tenemos de nosotros mismos. Nosotros establecemos el valor que el mundo y nuestra pareja nos da. Si una persona por modestia y por no sonar pretenciosa dice que no es “tan inteligente”, los demás la tratarán como tal. Si alguien dice que es un “fracaso”, es probable que no se le encomienden misiones de éxito. Si empezamos a quejarnos de nuestras características físicas y decimos que somos feos, muy flacos o muy gordos, es probable que nuestra pareja pierda interés en nuestra persona.

La buena comunicación en la pareja es fundamental, hay que hablar todo lo que nos molesta o nos hace sentir incómodos; pero la lucha por vencer el efecto del amargo veneno de los celos, empieza de modo individual e interno a partir de la revalorización de nosotros mismos como personas valiosas e irrepetibles en nuestras áreas fuertes y virtudes.

Sólo tiene celos quien se siente inseguro y teme competir, quien no se valora a sí mismo lo suficiente como para quererse y querer a su pareja. El conocerte te ayudará a saber cuánto vales y partiendo de eso, poder tener confianza en ti mismo y en tu pareja.

 
 
 
Este problema se da muy frecuentemente entre las parejas.
Este problema se da muy frecuentemente entre las parejas.
Foto: Agencias
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