Compradores compulsivos

 
 
 
por: Fundación México Unido/Redacción
Fuente: esmas.com
 

Esta enfermedad causa problemas personales, familiares y hasta laborales

 
Si has sentido alguna vez en la vida mucha angustia, sin saber por qué, podrás entender lo que siente Ana esta tarde. Hay un vacío dentro, una sensación de angustia que la invade. No es la primera vez, sino un mal habitual en ella. Su primer impulso es salir de casa, ver aparadores, convivir con algunos vendedores, que le sonríen y la hacen sentir bien. No puede controlar el impulso de comprar. Pero al regresar a casa, el vacío sigue ahí, sumado a la culpa porque otra vez, no lo pudo controlar.

Beatriz Monroy, psicóloga clínica, afirma que el comprador compulsivo es una persona que tiene una gran insatisfacción con su vida y consigo misma, y trata de llenar ese vacío con una actividad que le dé una sensación de plenitud, aunque sea pasajera. Al comprar, su cerebro produce dopamina, sustancia que genera adrenalina y que da una sensación de felicidad.

Para la psicóloga Norma Rodríguez, de la UAM Xochimilco, éste es un padecimiento que se clasifica dentro de las neurosis obsesivas de tipo compulsivo, donde el paciente manifiesta angustia como síntoma de un problema más profundo, que tiene que ver con la incapacidad de expresar emociones, de establecer una identidad y autonomía propios frente a un ideal muy alto, ya sea impuesto por el mismo enfermo o por su familia. A partir de esto, desarrolla un síntoma para tratar de calmar la angustia. En este caso, es el hecho de adquirir productos, generando un ciclo que va de la euforia al comprar, a la culpa y tristeza una vez que ha llegado a su casa. El problema va más allá de la fuerza de voluntad del paciente y requiere de un proceso terapéutico para su control. La especialista de la UAM Xochimilco, comenta que otro de los indicadores para detectar que una persona compradora compulsiva, es cuando no controla las deudas que adquiere. Por ejemplo, puede tener una deuda enorme que pone en peligro su estabilidad financiera, emocional y familiar, y sin embargo, no puede dejar de usar la tarjeta de crédito.

Se identifican dos factores de predisposición frente a esta adicción. El primero es que las familias tengan un sistema de valores materialistas, que hacen a sus miembros, vulnerables a este padecimiento. El segundo, es que las personas tengan un ideal muy alto de sí mismos, que difícilmente logran alcanzar.

Para prevenir esta adicción, es importante revisar y rescatar los valores personales y dar prioridad al ser, sobre el tener. Por otra parte, es importante aceptarse a sí mismo con cualidades y defectos; así como establecer metas más realistas; es decir, si el objetivo es posible, no habrá frustración. Al ponerse metas pequeñas y auto-reconocerse al lograrlas, se genera poco a poco una autoestima más sana y una percepción más real de uno mismo y de las propias necesidades.

Estos valores y habilidades pueden reforzarse mediante la lectura, talleres, terapia o cualquier proceso que nos permita la autorreflexión.

Cuando el problema ya existe, la psicóloga Norma Rodríguez recomienda acudir son un especialista. Este padecimiento se trata indagando las causas de la neurosis compulsiva para trabajar en ellas, a la par que se refuerzan la autoestima, el manejo de emociones y de impulsos. Más tarde, se busca que el paciente se exponga a situaciones de riesgo como ir a comprar acompañado y con dinero, para aprender a responder de una manera distinta a su compulsión.

Cuando aprendemos que lo más importante y valioso está dentro de nosotros mismos, es mucho más sencillo asumir los grandes retos de la vida, como el vencer una adicción, por difícil que esto parezca.

 
 
 
El padecimiento se empieza indagando las causas de las compras sin medida.
El padecimiento se empieza indagando las causas de las compras sin medida.
Foto: esmas.com
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