Campañas insuficientes contra el cigarro

 
 
 
por: Fundación México Unido/Redacción
Fuente: esmas.com
 

Éstas hablan de el cigarro, pero no dejan un mensaje fuerte o significativo en los fumadores

 
Acepto que, lamentablemente, formo parte del 26.4% de personas, de las áreas urbanas mexicanas, de entre 12 y 65 años de edad que fuman.

Durante mucho tiempo me escudé tras la excusa de que mi caso no era de los peores al considerarme una fumadora social. Sin embargo, aunque lo cierto es que nunca me he movido de esa categoría, a fin de cuentas, fumo.

Ahora me doy cuenta de que empecé a fumar para pertenecer, para sentirme aceptada por mi grupo de amigos. Recuerdo haberme preocupado al percatarme de que, además de todo, también me gustaba su sabor, si así se le puede llamar al humo que invade tu cuerpo en cada inhalación.

A mis padres les parece incomprensible que, a pesar de toda la información que existe sobre los daños que provoca el tabaquismo, un gran porcentaje de los jóvenes de este país fumemos.

Ante ello, pienso que el problema está en que la información proporcionada por las autoridades estatales, los líderes de opinión y los propios padres de familia, se transmite una vez que el joven ya entró en contacto con el cigarro.

Según un reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Control del Tabaco en México: “Los fondos disponibles para despertar la conciencia social acerca del tabaco son inexistentes o ridículos”.

Por ello, aunque es difícil equiparar los fondos publicitarios con los que cuenta la industria del tabaco, se podría, por lo menos, incrementar o mejorar el uso de estos recursos.

Aunque se ha implementado un programa en las escuelas para impartir conferencias antitabaco y aun cuando los libros de texto de 5° de primaria tratan el tema, la información acerca de los daños que provoca el tabaco es escasa y el personal de salud suele estar mal preparado para orientar a los fumadores.

Como prueba, tenemos la actual campaña publicitaria social de la Secretaría de Salud Pública, titulada “El paraíso de los fumadores”, que fue lanzada el 10 de mayo de 2006 en medios impresos, radio y televisión, con una inversión de 89 millones de pesos, según cifras de la Dirección General de Comunicación Social de la Secretaría de Salud.

Coincido con un gran número de expertos en el tema, en que se trata de una campaña que, aunque pretende ser anti tabaco, confunde a la audiencia al abordar el tema con ironía, ya que según la OMS: “La broma, la ironía y la música pegajosa de la campaña pueden ser usadas por los fumadores para esquivar la protección a los no fumadores”. Además no muestra las consecuencias negativas del consumo del tabaco, ni ofrece opciones a los fumadores que quieran dejar el cigarro.

La herramienta más importante para hacerlo es la voluntad, por eso, sugiero algunos pasos para dejar el cigarro: Fijar una fecha para dejar de fumar; escribir una lista de razones por las cuales queremos dejarlo; encontrar la principal razón por la que fumamos: ¿para sentirme aceptado?, ¿para relajarme?, ¿por nervios?, ¿por costumbre?; tener una actividad alterna para cuando nos den muchas ganas de fumar.

Lo anterior es sólo la base de la plataforma que nos impulsará para lograr este objetivo, pero además es recomendable elegir un programa médico o psicológico confiable, que nos ayude a dar el gran paso. Un programa confiable es aquél en el que por lo menos 20% de los participantes no vuelve a fumar después de un año.

Además de la disposición personal y del soporte médico, es necesario educar en la salud y proveer de información fidedigna a las demás personas desde donde estemos parados, ya sea como autoridades de gobierno, empresarios, padres de familia o amigos, pero eso sí, antes de que el humo nos impida ver con claridad las consecuencias de este grave problema.

 
 
 
Los fumadores aumentan a pesar de las campañas millonarias contra esta adicción.
Los fumadores aumentan a pesar de las campañas millonarias contra esta adicción.
Foto: esmas.com
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