El Centro Oncológico de una reconocida clínica de investigación médica abrió un nuevo estudio clínico para combatir un tumor cerebral (glioblastoma multiforme recurrente) a través de una cepa de la del virus del sarampión.
Este es el segundo de varios estudios de medicina molecular, que se valen del sarampión para eliminar el cáncer.
“Buscamos mejores maneras de tratar algunos de los cánceres más letales”, comenta la Dra. Eva Galanis, oncóloga e investigadora principal en el proyecto de glioblastoma multiforme de la investigación sobre el virus del sarampión.
“A nivel de laboratorio y en varios modelos animales, hemos demostrado que las cepas del virus del sarampión pueden reducir bastante los gliomas y prolongar la supervivencia del animal. Es muy gratificante ver que este trabajo progresa hasta el punto de que ahora puede ofrecer este novedoso y promisorio abordaje para el tratamiento del glioblastoma multiforme recurrente”.
Además, indica que los estudios de toxicología conducidos conjuntamente con la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) revelan un perfil de seguridad excelente.
Esta institución tiene la exclusiva en la búsqueda de cepas oncolíticas de la vacuna del sarampión para tratar el cáncer, y la investigación ha pasado desde la ciencia más básica en el laboratorio hasta la terapia sofisticada que hoy en día se prueba en varios tipos de tumores, como por ejemplo el glioblastoma multiforme, el cáncer recurrente de ovario y el mieloma múltiple.
Muchas células cancerosas, incluso las del glioblastoma, producen de forma excesiva una proteína conocida como CD46, que permite evadir la destrucción de las células tumorales por parte del sistema inmunológico.
Las cepas del virus del sarampión, incluida la de este estudio, ubican esta proteína e ingresan al tumor del glioblastoma multiforme. Desde su ingreso, el virus empieza a diseminarse, infecta las células tumorales y las fusiona, hecho que aumenta el efecto infeccioso y elimina las células cancerosas.
“Hemos observado pruebas tempranas de actividad biológica”, indica la doctora Galanis. “Aunque el ensayo sobre cáncer de ovario se encuentre en sus primeras etapas, ha demostrado que es seguro, lo que ahora permite administrar dosis más altas del virus y posiblemente aún hasta más potentes”.
El estudio sobre glioblastoma multiforme, se diseñó para probar la seguridad del virus en el tratamiento de los gliomas y controlar biológicamente la actividad contra el tumor.
“El virus del sarampión que usamos en el ensayo para glioblastoma multiforme ofrece una forma no invasiva para controlar los efectos del virus sobre el tumor”, anota la doctora Galanis. “El virus, al replicarse, produce una proteína marcadora, la cual es factible de detectar en la sangre mediante un análisis que cuenta con disponibilidad clínica. Para este mismo fin, el repetir las biopsias del tumor cerebral no siempre es algo seguro ni justificable, desde el punto de vista ético; cuando en su lugar, podemos controlar la propagación del virus en el tumor con una prueba de sangre, cosa que nos permite ajustar las dosis para tener mejores probabilidades de alcanzar un beneficio terapéutico”.
Las personas que pueden someterse a este tipo de terapias son las consideradas para cirugía y están afectados por un glioblastoma multiforme que avanzó después de la cirugía y radioterapia anteriores. Además, deben contar con inmunidad para la enfermedad o haber recibido la vacuna para la misma.