El valor de los bienes no sólo está relacionado con el costo de su producción, por ejemplo, un libro tiene mucho más valor que sólo el del papel y la tinta con el que está hecho.
En el caso de los medicamentos es aún más complicado, su valor está dado por la gran inversión intelectual y material que hay detrás de él, por el respaldo científico que a lo largo de años de investigación ha generado, y sobre todo, por la expectativa de prolongar y mejorar la calidad de vida.
“El valor de los medicamentos aumenta cuando su relación costo-beneficio es favorable, dicho de otra manera, es más valioso un medicamento que tiene tasas de curación más altas, menos días de estancia hospitalaria o que requiere menos medicamentos adicionales, menos días de ausentismo laboral o escolar, etc. Asimismo, el precio de los medicamentos frecuentemente se encuentra relacionado a su valor”, comentó el Dr. Gustavo Hernández, Director de Comunicación y Asuntos Científicos de la de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF.)
El médico es consultado para prevenir, curar, rehabilitar. Consciente de esta gran responsabilidad, valora cual es el tratamiento más apropiado para cada caso en particular, pero en esta época, en la que los presupuestos familiares e institucionales son restringidos, debe además tomar en cuenta la relación costo-beneficio de su prescripción.
Gracias a la Innovación Farmacéutica, los costos de los tratamientos se han reducido considerablemente, debido a que hoy día existen alternativas de tratamientos ambulatorios para enfermedades que en el pasado requerían hospitalización, y los pacientes que hoy se hospitalizan, se reintegran más pronto a sus actividades cotidianas.
Esto ha ahorrado mucho dinero tanto a las instituciones de salud como a los propios pacientes, pues la estancia hospitalaria es uno de los factores más costosos entre todos los involucrados en le restablecimiento de la salud.
Por todo lo anterior, es inútil intentar ahorrar dinero utilizando un medicamento de precio bajo, si las tasas de recaída pueden ser más altas o de mayor estancia hospitalaria; esto sólo lo sabremos cuando estas copias de medicamentos hayan demostrado, a través de estudios clínicos o de bioequivalencia, ser tan seguros y eficaces como los originales. Sin estudios, toda la experiencia a favor o en contra de cualquier medicamento es meramente anecdótica y cualquier supuesto ahorro está sujeto a comprobación.