Es increíble como la tecnología en estos días es tan avanzada que no importando la región del planeta donde se ubique un ser amado o un compañero de trabajo se puede mantener la comunicación rápida, fluida y constante con esta persona.
Sin embargo, en algunos casos, resulta irónico como en el núcleo familiar gracias a que existen nuevas dinámicas de convivencia, las personas pueden llegar a apartarse y en ocasiones hasta dejar de hablar entre ellos. Ya sea por la rapidez con la que llevan a cabo sus actividades, un enojo, el estrés, sus preocupaciones, etc., estas dinámicas llegan a crear en la actualidad nuevas formas de relacionarse.
Este y otros factores, en ocasiones, favorecen el desarrollo de diferentes padecimientos y problemas en los niños con sus relaciones interpersonales. Uno de ellos y que se nota frecuente en estos tiempos, es la depresión infantil.
El Dr. Fidel de la Garza Gutiérrez en su libro “Hiperactividad y Déficit de Atención en Niños y Adultos” comenta que la depresión en niños se enmascara además de tristeza, con irritación y con pérdida del placer por las actividades que antes si le producían.
Hay que recalcar que los síntomas más comunes son la falta de apetito y su consecuente perdida de peso junto con fatiga, trastornos psicomotores (lentitud al hablar, caminar) y problemas para dormir (insomnio). La cognición (el entendimiento) se ve alterada y se quejan a menudo de dificultad para pensar o comprender. Así también son frecuentes los tropiezos académicos con problemas o rechazo a la autoridad, negativismo y trastornos de la conducta.
A pesar de que se tienen detectados diversos factores para realizar un diagnostico acertado, existen muchos otros casos en los que se dificulta por diversos agentes o bien porque se acompañan de otros trastornos, lo que hace que pasen desapercibidos.
El doctor de la Garza explica que en un estudio realizado en 136 niños diagnosticados con depresión, 76% tenían comorbilidad con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
“Cuando no se detectan a tiempo la depresión y el TDAH las consecuencias pueden ser terribles ya que se ha demostrado por medio de las investigaciones que estos casos pueden evolucionar a estados crónicos en la edad adulta e incluso son más propensos al suicidio, así también si no se emplean las estrategias terapéuticas adecuadas oportunamente la recurrencia de la depresión puede poner en riesgo la estabilidad neuroquímica del paciente haciéndolo resistente al tratamiento”, comenta el especialista.
El Neurólogo Pediatra, Eduardo Barragán del Hospital Infantil Federico Gómez, explica “Cuando hablamos de TDAH, nos referimos a un trastorno producido por una mala regulación de una sustancia a nivel cerebral llamada dopamina, dicha sustancia se encarga de regular los estímulos que mantienen la atención del individuo y favorece el control motor, evitando la hiperactividad.
Actualmente existen tratamientos integrales que promueven la regulación del buen funcionamiento cerebral, específicamente uno que regula directamente a la dopamina, mejorando la circulación de éstos neurotransmisores y provocando que la hiperactividad e impulsividad que se presenta día a día se controle”, concluyó.
En los casos en los que el paciente presenta los dos trastornos se ha notado que la presencia de estimuladores mejora los niveles académicos, ocupacionales y la disfunción social y cognitiva. Cuando estos síntomas dejan de interferir en el individuo, el ánimo mejora y la depresión comienza ha desvanecerse.
Sin embargo, “Cabe destacar que el TDAH, así como la depresión, debe ser diagnosticado por un especialista, ya sea un paidopsiquiatra o un neurólogo pediatra para que se de el tratamiento adecuado dependiendo del caso. Un tratamiento a tiempo y dando el medicamento óptimo para controlarlo llegará a establecer una conducta equilibrada en el individuo que la padezca, sea niño, adolescente o adulto” comento el Dr. Barragán.
Los niños son la continuidad de nuestras familias, de nuestras raíces y son lo más sagrado en las relaciones amorosas dentro de nuestros núcleos familiares, por lo que no debemos de pasar por alto ni minimizar sus problemas.