El cáncer infantil es la segunda causa de muerte en menores de 15 años en México y es curable en un alto porcentaje de casos.
Con un diagnóstico temprano y oportuno y el tratamiento adecuado, se considera que alrededor del 75% pueden superar esta terrible enfermedad y vivirán con una excelente calidad de vida.
Sin embargo el problema principal radica en que más son miles de niños que diagnosticados con cáncer en México, han abandonado el tratamiento, lo que indiscutiblemente pone en mayor riesgo su vida ante esta enfermedad considerada mortal.
Entre los factores de riesgo que posiblemente están implicados en los diferentes tipos de cáncer infantil, están la predisposición genética, el tabaquismo o consumo de mariguana por la madre durante el embarazo, el virus del hepatitis B y la exposición a radiaciones o rayos X de la madre durante el embarazo.
También la exposición a ciertas sustancias ambientales como el asbesto, arsénico, cadmio, níquel y particularmente el humo del tabaco, son factores de riesgo muy peligrosos.
Existen varios signos para sospechar de cáncer en los niños, los más frecuentes son.
- Crecimiento o abultamiento de cuello y/o abdomen
- Anemia.
- Sangrados frecuentes o aparición de moretones en el cuerpo sin causa aparente.
- Bolitas en el cuello.
- Dolores de cabeza que despierten al niño por la noche y se acompañen de cambios de conducta.
Entre los tipos de cáncer que más afectan a los niños y niñas, están.
- Leucemia.
- Tumores cerebrales.
- Linfomas o tumores en el sistema linfático.
- Tumores de riñón.
- Tumores de retina.
El tratamiento de un niño con cáncer, depende de su estado de salud general, edad, tipo y localización del tumor y de la expectativa de vida.
Por lo general se incluyen quimioterapias, radioterapias, medicamentos diversos y en ocasiones y dependiendo del cáncer, el trasplante de médula ósea.
También se incluyen terapias sicológicas y si bien en ocasiones, es difícil seguir el tratamiento completo, para tener éxito se debe completar y para ello, en varios países se trabaja coordinadamente para que todos los niños y niñas afectados puedan recibir el tratamiento que necesitan.