Mejor calidad de vida ante el cáncer de mama

 
 
 
por: Merck Sharp & Dohme
Fuente: esmas.com
 

Las terapias para el cáncer de mama ofrecen mejores espectativas de vida

 
El cáncer es una enfermedad que se encuentra entre las principales causas de mortalidad, no sólo en México, sino en el mundo y entre los más frecuentes se encuentran el de mama y el cérvico uterino o de matriz.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud se estima que el cáncer incrementará un 50 por ciento, es decir, 15 millones de nuevos casos en 2020.

De ahí la importancia de contar con nuevas terapias para su tratamiento en todas sus etapas y de la actualización médica que permita a los especialistas ofrecer a sus pacientes mejores expectativas de vida, pero también mejor calidad de vida.

Con este objetivo, se llevó a cabo el seminario médico “Actualidad en la terapia sistémica del cáncer de mama temprano”, en el que la comunidad médica discutió sobre la importancia de proporcionar un tratamiento integral en la primera etapa del padecimiento para lograr una mejor calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad.

Es importante comentar que el cáncer surge cuando las células anormales de alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control, en lugar de morir, viven más tiempo que las normales y continúan formando nuevas, ocasionando alteraciones en el órgano o sistema donde aparecen.

Entre los diferentes tipos de cáncer que existen en México, uno de los que representa un desafío en materia de salud pública es el de mama, ya que constituye la segunda causa de defunción por enfermedad neoplásica en la población femenina mayor de 25 años, después del cáncer cérvico uterino.

Según datos proporcionados por el INEGI, la mortalidad por cáncer de mama en México, mantiene una tendencia ascendente con algunas variaciones en los últimos registros. En 2002 se notificaron 3,822 muertes por esta causa, lo que corresponde a una tasa de mortalidad de 15.18 defunciones por 100 mil mujeres de 25 años y más.

Esta tasa representa la cifra más alta jamás alcanzada por el país y significa que diariamente mueren un poco más de 10 mexicanas por cáncer de mama.

Por tal motivo, el seminario, tuvo como principal objetivo crear conciencia en la comunidad médica sobre la importancia del tratamiento integral temprano, que incluye las terapias sistémicas.

Las terapias sistémicas para el cáncer de mama temprano, por ejemplo, tienen dentro de sus funciones, apoyar al paciente en el problema al prevenir la náusea y el vómito que se asocian con la quimioterapia.

En el tratamiento con quimioterapia del paciente con cáncer de mama, el control de la náusea y el vómito son de suma importancia para la adherencia al tratamiento, indicaciones médicas y el éxito en su recuperación.

La náusea y el vómito no controlados pueden interferir con la capacidad del paciente para recibir su tratamiento, así como de cuidarse a sí mismo, ya que puede llegar a causar desde deshidratación, hasta cambios químicos en el cuerpo, pérdida del apetito, problemas físicos y mentales, desgarre del esófago, fractura de huesos y la reapertura de heridas quirúrgicas.

Generalmente, la náusea y el vómito que son provocados por el tratamiento de quimioterapia y radioterapia, se clasifican en:
- Náusea y vómito anticipado: Cuando el paciente ya ha recibido un tratamiento con quimioterapia o radioterapia y presenta náusea o vómito antes de comenzar el siguiente ciclo.
- Náusea y vómito agudo: Suele ocurrir dentro de las 24 horas después del comienzo de la quimioterapia.
- Náusea y vómito tardío: Ocurre más de 2 horas después de la quimioterapia.
- Náusea y vómito crónico: Puede afectar al paciente que sufre de cáncer avanzado.

Los tratamientos antieméticos funcionan exitosamente en la prevención y control de la náusea y el vómito en pacientes con cáncer. Actualmente los más modernos evitan la aparición de episodios de náusea y vómito tanto agudo, al inicio de la administración de la quimioterapia, como tardío (más de 24 horas después de la quimioterapia) en un número cada vez mayor de pacientes.

Lo más importante que se puede hacer para reducir la aparición de náusea y vómito después de la quimioterapia es platicar con su médico, enfermera u otro profesional del área oncológica sobre la posibilidad de que le sean recomendados medicamentos antieméticos.

 
 
 
Un tratamiento desde la primera etapa del padecimiento, ofrece calidad de vida.
Un tratamiento desde la primera etapa del padecimiento, ofrece calidad de vida.
Foto: Agencias
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