Ácido péptica, enfermedad moderna molesta y frecuente

 
 
 
por: Méndez & Asociados
Fuente: esmas.com
 

Ocasionada principalmente por la presencia de la bacteria Helicobacter pylori, causa muchas molestias y puede ser peligrosa

 
La enfermedad ácido péptica consiste en el daño por la acción del ácido y la pepsina, una enzima digestiva muy potente, de la capa mucosa que recubre el interior del estómago (gastropatía péptica) y de estructuras anatómicamente interconectadas, como lo son el esófago (enfermedad por reflujo gastroesofágico) o el duodeno (duodenitis péptica).

La coincidencia de otros factores favorecen la lesión de estas estructuras, como son infecciones producidas por la bacteria Helicobacter pylori, implicada directamente en úlceras de estómago y duodeno, el consumo habitual de algunos medicamentos antiinflamatorios no esteroideos o AINEs, por ejemplo la aspirina, o el retorno del contenido gástrico hacia el esófago e incluso hacia la garganta y boca, lo que puede ser causado por sobrepeso o el uso de ropa ajustada.

En cuanto a las úlceras pépticas (en estómago o duodeno), la causa más frecuente de la enfermedad es la infección por el Helicobacter pylori (H. pylori), una bacteria que se encuentra en la parte baja del estómago, en cerca del 50 por ciento de los seres humanos. La segunda causa son los ya mencionados AINEs, siendo tan importantes sus repercusiones que en países como España o los Estados Unidos, se reportan más muertes por úlceras complicadas derivadas del uso de los AINEs, que muertes por SIDA.

Los síntomas principales de la enfermedad ácido péptica son:
- Dolor abdominal, descrito como ardor;
- Eructos;
- Inflamación abdominal;
- Intolerancia a las grasas;
- Sensación de quemazón o ardor (agruras);
- Dolor abdominal entre 1 y 3 horas después de comer;
- Dolor abdominal que cede con la ingesta de alimentos o algunos medicamentos.

Cuando hay signos y síntomas de enfermedad ácido péptica y no es estudiada y tratada adecuadamente, la enfermedad puede evolucionar a complicaciones tan serias como úlcera péptica, con el consecuente riesgo de sangrado o incluso lesiones pre-malignas como Esófago de Barret (en la enfermedad por reflujo), o cáncer de esófago o gástrico .

El primer paso en el tratamiento de la enfermedad ácido-péptica, es el identificar los síntomas como indicadores de enfermedad y no como consecuencia de estilos de vida o una penitencia que hay que sufrir por trasgresiones en el comer o beber.

En general, las medidas de modificación en dieta son de utilidad limitada, aunque en algunos pacientes pueden mejorar los síntomas; recomendaciones comunes incluyen, entre otras:
- Suspender los tratamientos con antiinflamatorios no esteroideos (no siempre es posible).
- Evitar agentes lesivos para la mucosa digestiva como el tabaco, el alcohol y el café.
- Suspender comidas irritantes como las dietas muy condimentadas, las ricas en grasas y los picantes.
- Procurar disminuir el estrés.

Sin embargo, si los síntomas son recurrentes, de larga evolución o se asocian a los conocidos “síntomas de alarma” (pérdida de peso, sangrado, dificultad para deglutir los alimentos o edad mayor a 40 años, uso frecuente de antiácidos), es muy importante acudir a una evaluación médica, de preferencia con un Gastroenterólogo o Internista.

De los tratamientos farmacológicos, el grupo de medicamentos más eficaz, son los potentes inhibidores de producción de ácido, conocidos como inhibidores de la bomba de protones.

Existe un laboratorio pionero en el desarrollo de estos medicamentos, cuenta con el único inhibidor de la bomba de protones de segunda generación disponible en México, el cual es considerado como el medicamento más eficaz para el tratamiento de la enfermedad ácido-péptica.

En nuestra cultura y en nuestro medio la enfermedad ácido-péptica, es un padecimiento que tiende a ser minimizado y desatendido. Sin embargo, es importante destacar que tiene tratamiento, muy seguro y eficaz, que puede evitar complicaciones graves, si es correcta y oportunamente indicado. La consulta médica especializada es la clave para llevar una vida tranquila y sin complicaciones.

He aquí algunas recomendaciones que pueden ser beneficiosas
- Mantener un peso normal de acuerdo a edad, sexo y estatura.
- Evitar el uso de ropa ajustada
- Restringir el consumo de sal: la sal es un irritante estomacal e intestinal. El consumo de cantidades elevadas de sal se asoció con un mayor riesgo de úlceras estomacales. Sin embargo, se desconoce el beneficio que puede obtenerse al restringir la sal en la dieta.
- Consumir alimentos ricos en fibra: aunque los resultados de los estudios no son concluyentes, las personas que recientemente se han recuperado de una úlcera duodenal podrían reducir la tasa de recurrencia incrementando el consumo de fibra a largo plazo (por ejemplo, un año o más).
- Evitar el alcohol: se sabe que el alcohol incrementa la acidez estomacal, lo que interfiere con el proceso de cicatrización de la enfermedad.
- Evitar el café (incluyendo el descafeinado) y el té: se sabe que estas bebidas incrementan la acidez estomacal, lo que puede interferir con el proceso de curación de la enfermedad.
- Dejar de fumar: se sabe que fumar hace más lenta la curación de la enfermedad.
- Evitar la automedicación, particularmente si el uso de antiácidos se hace frecuentemente necesario.

 
 
 
Los síntomas más frecuentes son dolor e inflamación abdominal.
Los síntomas más frecuentes son dolor e inflamación abdominal.
Foto: Agencias
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