El mundo de la adicción, triste y sin valores

 
 
 
por: Fundación México Unido
Fuente: esmas.com
 

Las adicciones crean un mundo de tristeza, miedo y angustia, la inseguridad se apodera de quienes las desarrollan y deben tratarse profesionalmente

 
Las adicciones son afecciones crónicas, progresivas y mortales, que se caracterizan por la compulsión de búsqueda y consumo de sustancias estimulantes como alcohol, tabaco o drogas. El término en latín a-dictio, que significa “no dicción”, hace referencia a guardar silencio, porque el afectado no habla sobre lo que está pasando, pero su conducta se transforma paulatinamente.

Para llegar a una adicción se necesitan por lo menos de tres elementos que conducen a la compulsión por consumir: los estímulos ambientales asociados a drogas -como pueden ser invitaciones al consumo-, estados afectivos negativos y el acceder a probar la sustancia.

Karyme Núñez Loyo, psicóloga titular del grupo GAP & Counseling de autoayuda y especialista en el tratamiento de adicciones, indica: “Hay diferentes tipos de adictos: los que llegan a la cárcel, los que se vuelven locos, los que se mueren o los que se rehabilitan. Ellos viven en negación y no piden ayuda hasta que tocan fondo, cuando se dan cuenta de que están en un mundo terrible de tristeza, miedo y angustia”.

Pero existen señales claras que permiten al enfermo y a su familia confirmar una sospecha de adicción, que no sólo consiste en consumir drogas, sino en transgredir ciertos límites: la persona roba, estafa, manipula, miente, altera sus hábitos de estudio o trabajo, y deteriora su cuidado personal y alimentación.

La especialista explica que para llegar a padecer una adicción hay dos etapas previas: el uso y el abuso. “Si una persona va con sus amigos y se toma una copita de vino, no hay mayor problema. Pero si empieza a incrementar las cantidades para llegar a los efectos que en un principio tenía al ingerir una o dos copas, está creando tolerancia. Cuando el abuso es constante, estamos ante una adicción y se

Una adicción es un problema grave. Karyme Núñez revela el paso clave para iniciar la rehabilitación: “Que la persona pida ayuda y diga la verdad: ‘Ya no puedo con esto'. En las primeras cinco o seis semanas se atraviesa por un proceso de desintoxicación y terapia emocional para que se reencuentre. Rehabilitarse no sólo es dejar de consumir la sustancia que intoxica, también es perdonarse y perdonar. El paciente debe empezar a modificar actitudes, conducta, carácter y tener la convicción de atacar el problema desde la raíz para no recaer. Por ello, se da un bombardeo de información y de sesiones terapéuticas”.

Leticia Hoyos, neuróloga del Sanatorio Durango, recomienda que lo ideal es no iniciar en el consumo de sustancias. Es necesario pensar en que al caer en una adicción se olvidan los valores que conducen a una vida congruente y feliz: respeto a uno mismo, sinceridad, honestidad, confianza; en cambio se inicia una historia de pérdidas: pareja, amigos, trabajo, pertenencias: todo por lo que se trabaja durante años.

 
 
 
Las drogas pueden alejar a lo seres queridos del afectado.
Las drogas pueden alejar a lo seres queridos del afectado.
Foto: Agencias
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