Dolor Fantasma: ni truco ni fantasía

 
 
 
por: Redacción
Fuente: esmas.com
 

Entre el 50 y 80% de las personas amputadas experimentan sensaciones y dolores llamados fantasmas e incluso la sensación podría aparecer incluso años más tarde

 
Uno de los momentos más críticos a los que se enfrentan los médicos es cuando, en busca de salvaguardar la vida o la totalidad de un miembro u órgano, realizan una amputación. En términos coloquiales este procedimiento quirúrgico podría definirse como “cortar el mal de tajo”, mismo que nos evoca a no tener nunca más molestias en aquella pierna, dedo, brazo u órgano ahora inexistente.

Pero, ¿qué pasa cuando una vez retirado aquel miembro dañado continúa dando problemas?, ¿acaso las personas amputadas experimentan un sentimiento de pérdida a tal grado que “imaginan” que les duele algo que ya no tienen?

Esto tiene una explicación científica, el síndrome del miembro fantasma es la percepción de sensaciones erróneas de un miembro amputado, que todavía está conectado al cuerpo y el cerebro continúa recibiendo mensajes de los nervios que originalmente llevaban los impulsos desde el miembro perdido.

De acuerdo a un estudio realizado por el Dr. R. Sherman entre veteranos de guerra norteamericanos, entre el 50 y 80% de las personas amputadas experimentan este tipo de sensaciones fantasmas en el miembro u órgano amputado, y la mayoría de ellos dice que las sensaciones son dolorosas. El conocido como síndrome del miembro fantasma, también puede ocurrir después de ser mutiladas otras partes del cuerpo y no necesariamente un miembro, por ejemplo después de quitarse un seno, la matriz, un dedo o un diente (dolor del diente fantasma).

Al respecto, es pertinente señalar que dicha patología es definida como un trastorno doloroso sensorial originado por algún daño, ya sea funcional o estructural, del sistema nervioso periférico o central; no necesariamente se relaciona con la alteración de algún tejido del organismo y es frecuente que aparezca en forma tardía, después de haberse presentado una lesión, incluso hasta 20 años después.

La alteración en referencia se debe a una anormalidad en cualquier punto de la vía nerviosa, lo que modifica la manera como el cerebro percibe las sensaciones. Por esta razón, es común que se registre dolor profundo, sensación de quemazón e incluso hipersensibilidad al tacto sin que haya razón aparente para que esto ocurra.

Los neuromoduladores, son una de las alternativas más novedosas para enfrentar este tipo de sensaciones dolorosas que afectan profundamente la calidad de vida y sueño. Este padecimiento puede incluso generar depresión, anorexia y pérdida de peso, así como aislamiento social. Por ello la importancia de restaurar la función nerviosa en el cerebro y la médula espinal para disminuir así la sensación de dolor a través del tratamiento adecuado.

Es importante comentar que al tratarse de un dolor de origen en el sistema nervioso, el uso de analgésicos convencionales resulta ineficiente, más aún, retraza el diagnóstico, desgasta al paciente e incrementa la sospecha de que pudiera tratarse de una afección psicosomática, sin ser así.

Si una persona ha experimentado dolor previo a la amputación, si tiene un coágulo sanguíneo o infección en el miembro amputado como ocurre a menudo con los pacientes diabéticos, es altamente probable que desarrolle síndrome del miembro fantasma, por lo que es necesario extremar medidas en cuanto al seguimiento del tratamiento postoperatorio y sobre todo ser sensible ante las referencias de dolor que hace el paciente pues no se trata de su imaginación ni de un truco para llamar la atención. Hay que atenderlo.

 
 
 
El dolor fantasma se presenta durante largo tiempo después de una amputación.
El dolor fantasma se presenta durante largo tiempo después de una amputación.
Foto: Agencias
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