Pese a que los medicamentos pueden ayudar a prolongar la vida de los hombres afectados por insuficiencia cardiaca crónica, varios factores relacionados con dicha enfermedad pueden interferir con su capacidad de participar y disfrutar de la actividad sexual.
El cansancio, la depresión, los efectos secundarios de los medicamentos y el temor a ocasionar un daño al corazón pueden provocar que la persona que sufre de insuficiencia cardiaca crónica pierda interés en el sexo o que se pregunte si dicha actividad es segura para él o ella.
En la edición de octubre de Mayo Clinic Proceedings se publicó una revisión de literatura, la cual descubre que con adecuada detección y tratamiento, muchos pacientes con insuficiencia cardiaca crónica pueden participar en actividades sexuales de manera segura.
Los resultados obtenidos revelanh que a muchas personas con insuficiencia cardiaca crónica les preocupa que el sexo represente un esfuerzo grande para su corazón.
A fin de tratar este punto, los doctores Mandras y Mehra analizaron estudios que revelaban el efecto de la actividad sexual sobre la frecuencia cardiaca, presión sanguínea y frecuencia respiratoria, las cuales normalmente aumentan durante la actividad sexual y otros esfuerzos.
Un estudio revisado por los autores midió estos cambios en hombres de mediana edad, tanto afectados por enfermedad arterial coronaria como sanos. El estudio descubrió que la frecuencia cardiaca máxima durante la relación sexual fue menor que las frecuencias cardiacas medidas durante las actividades cotidianas normales del paciente. Los niveles máximos de consumo de oxígeno de los participantes en el estudio durante el coito fueron moderados y comparables a sus niveles de consumo de oxígeno durante actividades moderadas, como caminar sobre terreno plano a una velocidad de 5 a 6 Km. (3 a 4 millas) por hora, subir despacio por las escaleras o realizar quehaceres domésticos, como aspirar.
Los autores también deliberaron sobre la manera de ofrecer recomendaciones y tratamientos a pacientes con insuficiencia cardiaca crónica que enfrentan una disfunción eréctil y/o dificultad para conseguir o mantener una erección. Los investigadores calcularon que la disfunción eréctil afecta a 60 ó 70 por ciento de personas afectadas por insuficiencia cardiaca crónica.
Los autores comentaron que múltiples factores podrían participar en esto. Aparte de una menor capacidad para hacer ejercicio, los pacientes con insuficiencia cardiaca crónica presentan anomalías en los vasos sanguíneos y en la circulación, las cuales pueden disminuir el flujo sanguíneo hacia el pene e interferir con la capacidad de mantener una erección.
La disfunción eréctil puede ser provocada o agravarse por muchos de los medicamentos normalmente recetados para la insuficiencia cardiaca crónica.
Actualmente, el tratamiento de preferencia para la disfunción eréctil incluye sildenafil (Viagra), vardenafil (Levitra) y tadalafil (Cialis). No obstante, entre varios expertos ha surgido inquietud respecto al consumo de estos fármacos por parte de pacientes con insuficiencia cardiaca crónica que también reciben nitratos (u otros medicamentos que relajan y dilatan los vasos sanguíneos). Se ha demostrado que esta combinación de fármacos es peligrosa, debido a que puede aumentar el riesgo de un descenso mortal de la presión sanguínea, por lo que su recomendación debe ser muy bien valorada.
Para aquellos pacientes que no pueden tomar medicamentos para la disfunción eréctil, los autores recomiendan un programa para entrenamiento físico que podría constituir una terapia sustituta adecuada para mejorar la función sexual y la calidad de vida de la persona. Los autores enfatizan el hecho que los médicos clínicos deben enfocarse en los antecedentes de actividad sexual de los pacientes con insuficiencia cardiaca crónica en lugar de ignorarlo, puesto que tratar este punto puede mejorarles mucho la calidad de vida.
La insuficiencia cardiaca crónica generalmente se desarrolla después de que otros problemas cardiacos hayan ocasionado daños o debilitado al corazón, dejándolo demasiado débil o rígido como para llenarse y bombear eficientemente. Muchas afecciones cardiacas subyacentes pueden derivar en insuficiencia cardiaca, la misma que puede evolucionar rápidamente después del daño causado por un ataque cardiaco o puede desarrollar gradualmente en el transcurso de varios años de sufrir hipertensión o enfermedad arterial coronaria.