Es un alimento bastante habitual en la mayoría de las culturas y quizá por eso no la valoramos suficientemente.
Aquellas personas que no la toleran cruda pueden aliñarla con aceite de oliva (pica menos) o bien comer poquita pero más a menudo o tomarla ligeramente cocida. Tiene un gran efecto alcalinizante sobre nuestro organismo lo que ayuda a remineralizarnos y eliminar las toxinas más fácilmente.
Es un buen diurético y está por ello muy bien aconsejada cuando hay edemas, hinchazones o cualquier problema de las vías urinarias. Los hombres deben aprovechar que también beneficia a la próstata; ayuda en los reumatismos ya que favorece la eliminación del ácido úrico.
Su riqueza en Azufre y otros compuestos azufrados hacen que sea especialmente indicada para fortalecer el cabello y mantener una piel más sana. Estos mismos compuestos azufrados y sus flavonoides le confieren también un gran poder bactericida y es así un gran desinfectante natural. En casos de tifus, gripes, disenterías, resfriados y otras infecciones siempre será de gran ayuda el tomar mucha cebolla.
Nuestro sistema nervioso también se beneficiará de su contenido en fósforo y azufre. Por ello se recomienda tomar mucha cebolla a personas con depresión, agotamiento nervioso o insomnio. A nuestras arterias "les encanta" la cebolla ya que gracias a sus minerales favorece su elasticidad y además las mantiene limpias de grasas como el colesterol. Es por este motivo muy indicada en cualquier problema cardiovascular así como en la hipertensión.
Los asmáticos deberían tomar cebolla cada día ya que sus efectos sobre esta enfermedad están muy bien documentados. Y es que gracias a su riqueza en Tiosulfinatos, alivia la constricción de los bronquios. Además es muy rica en Quercitina que también alivia las alergias (otro factor que complica el asma). Por si fuera poco, ayudará a los asmáticos a hacer frente a las infecciones respiratorias que a menudo se les complican y terminan en una crisis asmática.
Entre capa y capa de la cebolla hay una especie de tela muy fina. Si la aplicamos sobre una herida esta cicatriza más rápido y se reduce el riesgo de infección.
Otro uso tradicional muy eficaz es cortar una cebolla grande por la mitad y dejarla en nuestra mesita de noche junto a nuestra cama cuando tenemos resfriados, dificultad en respirar o mucha tos.
Información nutricional (por 100 gr.)
- Fibra 1,3 gr.
- Calorías 23
- Proteínas 0,9
- Potasio 140 mg.
- Calcio 31 mg.
- Fósforo 32 mg.
- Vitamina C 25 mg.
- Muy rica en Azufre