¿Cuál es la dieta perfecta?

 
 
 
por: Redacción esmas/Slim Fast
Fuente: esmas.com
 

La clave para obtener un peso adecuado es una buena elección de los alimentos, la cantidad de alimentos que se ingieren y la práctica regular de ejercicio físico

 
Las dietas siempre han sido uno de los temas de conversación favoritos sobre todo entre las mujeres, tal vez porque importa mucho el aspecto y se intenta cuidarlo al máximo. Lo cierto es que independientemente de la figura, el estar delgado juega un papel muy importante para obtener y mantener una buena salud y para mejorar la calidad de vida en general.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Nutrición, en México más de la mitad de las mujeres de 12 – 49 años tienen un problema con su peso y en zonas urbanas el 80% de las mayores de 30 años no realizan ejercicio ningún día a la semana.

La clave para obtener y mantener un peso es una adecuada elección del plan de alimentación, la cantidad de alimentos que se ingiere y la práctica regular de la actividad física.

Es muy importante recordar que el peso saludable varía de una persona a otra ya que existen diferentes factores que influyen, como la herencia, la actividad física, la edad y la alimentación.

Existen un sin fin de dietas, que en muchas ocasiones nos la recomienda alguien, pero lo primero que hay que hacer es consultar con un médico nutriólogo, para que determine si hay alguna causa por la que aumentamos de peso, si existe alguna contraindicación o si lo que necesitamos es cambiar nuestros hábitos alimentarios comiendo todo aquello que nos alimenta y no que nos engorda.

A continuación te presentamos algunas opciones de las dietas que han tenido más auge en los últimos tiempos:

DIETAS MILAGROSAS O MÁGICAS: son aquellas que prometen una reducción de peso inmediata, pero generalmente sólo se pierde peso por pérdida de agua y no de grasa, por lo que el peso se recupera rápidamente y son de mucho riesgo para la salud.

DIETAS HIDRICAS O DE CONSUMO DE VERDURAS Y FRUTAS: Se fundamentan en la ingestión exclusiva de verduras cocidas o de jugos de determinada fruta o de plantas. La razón por la que se pierde peso rápida y momentáneamente es por el bajo contenido calórico que se consume y a que al tomar mucha agua se acude más veces al baño, eliminando agua, y por tanto peso, a través de la orina . Por lo que no son el mejor método para conseguir una pérdida de peso correcto.

DIETAS DISOCIADAS: Con estas se consigue la reducción de peso por medio de la separación de alimentos por días, ej: lunes-verduras, martes-carne, miércoles- frutas, etc. Frecuentemente se piensa que estas dietas “ayudan a quemar grasa”, sin embargo no existe ningún alimento, ni ningún grupo de alimentos que pueda lograr esto. Este tipo de dietas no funciona debido a que le falta variedad, no proporcionan las cantidades que se requieren de cada nutrimento para mantener la salud y la “belleza”.

Una dieta correcta incluye un alimento de cada grupo en cada comida haciéndola completa. Sin embargo en este tipo de dietas, esta condición no sucede y pasan de un día a otro de ser dietas cetogénicas (consumo exclusivo de carnes) a dietas muy altas en hidratos de carbono sin aporte de proteínas y/o grasas, a días en que el aporte de estas últimas es único.

El aspecto negativo es que ocasionará monotonía y eventualmente ausencia de nutrimentos importantes para la salud e incluso alteraciones intestinales provocadas por periodos de diarreas y/o de estreñimiento.

DIETAS CETOGÉNICAS O ALTAS EN PROTEÍNAS: Basan la dieta en el consumo de proteínas, eliminando los carbohidratos y si bien se baja de peso, no ayudan a hacer músculo ni a quemar grasa. Sólo la actividad física regular y el entrenamiento ayudan a fortalecer los músculos y quemar las calorías almacenadas en el cuerpo en forma de grasa.

Su efecto diurético promueve la pérdida de agua, creando un efecto psicológico de falso sentimiento de éxito, el cual se desvanece rápidamente cuando se consume agua y se gana de nuevo el peso perdido. Este tipo de dietas pueden ser altas en grasas totales, grasas saturadas y colesterol, provocando en un futuro riesgo a padecer enfermedades cardiovasculares y quizá ciertos tipos de cáncer. También provocan pérdidas de calcio en los huesos o estreñimiento por la baja aportación de fibra.

DIETAS ALTAS EN CARBOHIDRATOS: Se disminuye de peso a base de la ingesta rica en frutas, verduras, panes y otros cereales, pero son muy bajas en proteínas y grasa, nutrimentos muy importantes en la regeneración de tejidos y en la función hormonal, pudiendo en casos extremos llegar a tener una mala absorción de vitaminas y minerales debido al alto consumo de fibra. Esto representa un riesgo a la salud para las personas que requieren proteínas como los niños y adolescentes que están en etapa de crecimiento.

DIETAS MUY ALTAS EN FIBRA: Es muy importante el consumo de fibra, pero en este tipo de dietas además de un elevado consumo de frutas, verduras y cereales integrales, se recomienda la ingestión de fibras adicionales en forma de pastillas o bebidas. Al ser muy altas en fibra, que no absorbe el cuerpo, no aporta calorías y las hace que den sensación de saciedad, provocando que se consuman menos alimentos. Estas dietas pueden no aportar las cantidades de proteínas y grasa que se requieren y pueden provocar estreñimiento y deshidratación si no se consumen líquidos en forma abundante.

DIETAS EQUILIBRADAS: Son aquellas que cumplen con el consumo de una dieta correcta, completa, variada, equilibrada, suficiente, adecuada e inocua. En donde puedes disfrutar consumiendo varios alimentos, con tamaños de porción adecuados y que va de acuerdo a cada persona según su edad, estatura, sexo y actividad física, lo que favorece un cambio en los hábitos alimentarios.

 
 
 
Dieta equilibrada, cantidades adecuadas y ejercicio físico.
Dieta equilibrada, cantidades adecuadas y ejercicio físico.
Foto: AP
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