El ácido fólico es un compuesto químico al que pertenecen varias sustancias nutritivas llamadas folatos.
También es conocido como vitamina B9 y se ha demostrado que ayuda a proteger al bebé contra graves defectos del nacimiento que afectan principalmente a la columna vertebral y el cerebro.
Los folatos son nutrimentos fundamentales, porque intervienen en el metabolismo de varios órganos y sistemas del cuerpo, así como en la actividad celular.
Entre los problemas que se presentan con mayor incidencia de la que imaginamos, con los que puede nacer o por los que puede morir un bebé cuya madre no tomó durante el embarazo esta vitamina están:
- La anemia macrocítica o megaloblástica, que ocasiona problemas de conducta, de memoria y hasta demencia.
- La espina bifida, problema que consiste en que la columna vertebral no se ha cerrado completamente y el meningocele. Estas enfermedades generan además graves problemas de aprendizaje y movilidad.
- La anencefalia, problema que genera la muerte de los bebés antes o poco después del nacimiento ya que consiste en la ausencia de una gran parte del cerebro y el cráneo.
Además el consumo de ácido fólico, protege a la madre contra enfermedades del corazón y reduce las probabilidades de padecer cáncer de cuello del útero, cáncer de colon y cáncer de seno.
El ácido fólico debe consumirse todos los días, desde antes del embarazo, y desde antes del embarazo, cuando la futura madre empiece a planear el tener a su hijo o antes, aunque no esté planeado y durante los primeros meses del embarazo.
El ácido fólico debe tomarse diariamente, se aconseja tomar una pastilla de 0.4 miligramos o 400 microgramos diarios.
También deben ser consumidos 100 microgramos por la madre durante la lactancia y dar entre 40 y 80 microgramos a los lactantes, dependiendo de sus meses de vida y de la indicación de su pediatra.
Además todas las personas, pero en especial las mujeres en edad productiva, deben consumir alimentos como: el cereal fortificado, las naranjas, el melón, el plátano, los frutos secos, los frijoles y los vegetales de hoja verde, como la espinaca, las coles, las acelgas, la remolacha y los garbanzos.
Otros alimentos que lo contienen son: la leche y sus derivados.
Es importante advertir que los folatos son micronutrimentos sensibles a la luz y al calor por lo que sus propiedades se pueden perder con la cocción de los alimentos.