Actualmente existen una gran cantidad de términos para denominar a los alimentos y por lo mismo gran confusión respecto a muchos productos alimenticios, que ahora se les llaman ligth, dietéticos, orgánicos y otros nombres que llevan a pensar que al consumirlos no se va a subir de peso y que son muy saludables, lo que en la realidad no tiene nada ver una cosa con la otra.
Lo más importante en el tipo de alimento que se prefiera es considerar que una buena alimentación debe ser rica, variada, equilibrada y contener alimentos de los tres grupos, que contengan los nutrimentos naturales que nos permiten crecer sanos y fuertes.
Todos los alimentos que se consumen contienen nutrimentos y una persona necesita de todos para cuidar su salud, pero algunos tienen más de unos que de otros y si se consumen exageradamente, la dieta se empieza a desequilibrar y con ello la nutrición no puede ser la adecuada.
Hay que tener claro que en la selección de alimentos intervienen muchos factores, que tienen que ver muchas veces más con una cultura establecida por los gustos, preferencias, intereses, caprichos o convicciones que por las necesidades nutricionales propias de cada organismo.
Entre los productos que han sobresalido en el mercado están los llamados , que se consideran ligeros por supuestamente contener menos cantidad de calorías, o sea menos azúcar, grasa o sales, elaborados de forma más natural o con elementos más integrales.
Sin embargo, algunos nutriólogos advierten que contienen las mismas calorías que los alimentos refinados y que su beneficio adicional está en que contienen fibra y más minerales y vitaminas, lo que no quiere decir que con ello no se engorde o que se adelgace.
En este asunto la mayor preocupación de los consumidores por su salud y, especialmente, por su figura y apariencia física ha hecho que los alimentos denominados ‘light’ hayan ocupado un lugar cada vez mayor en los mostradores de tiendas y mercados.
El problema es que alrededor de dichos alimentos existen una serie de falsos mitos que es conveniente conocer. La doctora y especialista en nutrición Petra Navarro (de Instimed -Instituto Médico de Nutrición, Cirugía y Estética-) nos los resume:
-Uno de los errores más frecuentes es creer que lo ‘light’ no engorda. Lo único que significa esta palabra es que tiene menos calorías que el producto de referencia. Esto quiere decir que el consumo de los alimentos ‘light’ debe moderarse de la misma manera que si estuviésemos consumiendo un producto no ligero, ya que si no lo hiciéramos el efecto de su consumo podría traducirse en un aumento de peso.
-Hay que tener en cuenta que hay determinados alimentos que son grasos por naturaleza, por ejemplo los lácteos, aun tratándose de su ‘versión ligera’. Por otra parte, también es preciso saber que hay productos cuya versión ‘light’ es impensable, por ejemplo, el turrón, ya que no se puede desgrasar una almendra.
-Es cierto que muchos de estos productos no llevan azúcar pero sí fructosa y/o sorbitol, sustancias que al entrar en contacto con nuestro organismo se convierten en azúcar.
-Se puede comer ‘light’ sin emplear productos ‘light’. ¿Cómo?: consumiendo alimentos de similares características a los tradicionales pero de menos aporte energético. Asimismo, una adecuada preparación de los alimentos, a la plancha o al vapor, hace que estos resulten bajos en calorías y, muchas veces, más económicos que los ‘ligeros’.
-En resumen, lo más importante es que los alimentos ‘light’ no adelgazan sino que engordan menos, conteniendo alrededor de un 30% menos de calorías que los tradicionales. Por ello, resultan una ayuda para no ganar peso pero sólo si se utilizan de manera adecuada.
Por ello se recomienda que antes de comprar un alimento light, se lea bien la etiqueta, para ver la cantidad de calorías que aportan y los beneficios que pueden traer a la salud, ya que además su costo es más elevado que el de los alimentos naturales y algo muy importante es que no deben considerarse como sustitutos de todas las comidas, sino como un recurso eventual.