Pero más allá de ser un producto estrella, los helados nos aportan una gran cantidad de nutrimentos beneficiosos para la salud, que la gran mayoría desconocemos.
Y si se piensa que solamente son deliciosos para combatir el calor y refrescarnos, es bueno saber también que son una buena fuente de proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales, dependiendo también de la fruta de su elaboración y de los ingredientes principales que son la leche o el agua.
Así que sin temor, el helado puede ser incluido en nuestra dieta sin que por ello nuestra alimentación deje de ser sana y equilibrada y es bueno terminar con los mitos que a muchos, a quienes se les hace agua la boca, no permite saborearlos con ganas.
Catedráticos de nutrición de España, como la doctora Carmen Vidal, comentan que este delicioso alimento que se consume desde tiempos muy remotos, no está relacionado con la aparición de enfermedades como la diabetes, las caries, los dolores de cabeza o la obesidad, así como tampoco en cierto que no alimentan pero que sí engordan, ya que el consumo de 100 gramos de helado supone un aporte máximo de un 15 por ciento del total de calorías que se deben proporcionar en la dieta diaria.
La gran cantidad de calcio, proteínas y nutrimentos como la vitamina B que poseen los helados, significan un producto recomendado para personas de todas las edades, como niños, adolescentes, ancianos o mujeres en periodo de lactancia.
Su consumo se aconseja a personas que tengan problemas relacionados con lípidos, estén inapetentes, con decaimiento o con bajo estado de ánimo, o incluso, con problemas de deglución.
Su elaboración con leche, hace de este producto una alternativa interesante para la cena de los niños o para su colación vespertina. En comparación con otros productos como panes y galletas, los helados son los alimentos que contienen menos calorías.
Asimismo, señaló que los helados contienen un 25% de azúcares de promedio, y entre un 5% y un 15% de grasas cada 100 gramos, lo que representa su principal limitación para no abusar de su consumo.
Carmen Vidal resaltó que los helados son una opción para mujeres embarazadas y en periodos de lactancia, por su mayor requerimiento de calcio, así como para niños y adolescentes en fase de crecimiento.
Pero una parte que siempre se olvida al hablar de alimentación, es la del placer, y algunos componentes de los helados, despiertan una sensación placentera en el sistema nervioso, aliviando el estrés, el dolor y la ansiedad.
Algunos componentes de los helados como la caseína, el chocolate o los azúcares podrían estar implicados en la reducción de estrés, controlando el dolor y la ansiedad. Esto se debe a que esos componentes producen endorfinas, que actúan como opiáceos en el cerebro, activando la sensación de placer, que cada persona experimenta al saborear un delicioso helado, que ahora vienen en tantos sabores y con colores muy atractivos, que no hay persona que no caiga en la tentación de comerse uno que otro.
En paleta, cono, entre galletas, con frutas, de agua, de leche, combinados, como postre, antojo, con la familia, los amigos o solitos, un helado es siempre bienvenido.