A veces, por cuestiones de trabajo pero también por gusto, se nos antoja comer algo en la calle. Cuando esto ocurre de manera ocasional, no representa un riesgo para la salud. sin embargo, además de las precauciones de higiene, es importante tomar ciertas medidas:
1. Si al final de la comida decides ordenar un postre, pide varias cucharas para que todos puedan compartirlo.
2. Elige nieve, gelatina o algún postre ligero, de preferencia sin crema batida o chocolate derretido.
3. Una fruta es el final más saludable de cualquier comida. Aunque en los restaurantes no anuncian las frutas en la carta, suelen tener frutas de temporada para quien las solicita.
4. El desayuno es muy importante. Es la forma de abastecer el tanque de energía que se ha agotado después de una noche sin alimentos. Si saliste de prisa de casa, sin desayunar, y planeas tomarte un licuado, pregunta si lo pueden preparar con leche semidescremada y que le agreguen poca azúcar (a veces la fruta es tan dulce que no necesita nada más). Evita el licuado tamaño gigante, pero si es el único que hay, compártelo o no te lo tomes "hasta la última gota". Pídelo sin huevo crudo, ya que éste es vehículo de salmonella.
5. Si prefieres desayunar un tamal, de vez en cuando, cómete sólo la mitad, y acompáñalo con medio vaso de jugo en lugar de atole. También puedes acompañarlo con café o te sin azúcar.
6. Aprende a reconocer las señales que manda tu cuerpo: come hasta sentirte satisfecho pero no repleto. Deja de comer cuando empieces a sentirte lleno. A partir de ese momento concéntrate en disfrutar el ambiente y la compañía de tu familia o de tus amigos.
7. Prueba alimentos o platillos que no conozcas. La variedad te asegura mayor número de nutrimentos.
Fuente: Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zurbirán
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