La obesidad y el sobre peso es hoy en día una de las principales preocupaciones de los sectores de salud de varios países, debido a que son un importante factor de riesgo para desarrollar y padecer enfermedades graves y hasta mortales, pero también por la sobre carga funcional que ejerce el exceso de grasa en nuestro cuerpo.
Y todo esto comienza con la historia del ser humano, que inició llena de privaciones y nuestros antepasados no sabían cuándo sería la próxima vez que tendrían algo para comer, sobre todo cuando se trataba de ingerir carne, por lo que el hambre futura se prevenía acumulando grasa corporal que actuaba como reserva, lo que sigue siendo válido, ya que cada caloría sobrante la aprovecha el organismo cuando siente que le hace falta.
Pero la grasa no es mala a pesar de su mala reputación, y te vamos a decir por qué, ya que su función más importante, a través de sus componentes esenciales, los ácidos grasos es liberar energía para el metabolismo y además interviene en la composición de las membranas celulares que están bajo la piel y actúan como termorreguladores manteniendo una temperatura estable.
El tejido graso además protege órganos vitales y ayuda a que se conserven en su posición correcta dentro del cuerpo, por lo algunos órganos tienen fundas de grasa que los envuelven y protegen.
Pero cuidado, no todas las grasas son iguales y ahí está la diferencia:
El tejido graso blanco de una persona adulta está formado por fibras de tejido conjuntivo que en forma de red rodean las células grasa, así cada diminuta célula del cuerpo contiene una gota de grasa que almacena dentro de su molécula, pero cuando el cuerpo demanda un exceso de energía, puede hincharse hasta convertirse en una gran masa, que empuja a los componentes restantes de la célula, por lo que las fibras pierden su consistencia y el tejido graso predomina.
El exceso de calorías que da formación a la grasa, no procede únicamente de una dieta rica en grasa, ya que la grasa natural es la más concentrada y peligrosa ya que se compone de triglicéridos o grasas neutras.
La grasa, además cuando se acumula en exceso, ocasiona problemas en las articulaciones, presiona los órganos internos, impide el movimiento, causa problemas en la respiración profunda y como no se elimina con las actividades diarias, provoca el desarrollo de sobre peso y obesidad, además de muchas otras enfermedades graves.
Así que para controlar la grasa y eliminar los kilitos de más:
- Hay que elegir una dieta que se disfrute, que no contenga exceso en alimentos ricos en grasa y calorías, y hay que disfrutarla a pesar del estilo de vida que se lleve.
- Se deben elegir los alimentos que sean más nutritivos, y que además son muy sabrosos, como verduras y frutas, conocer sus características nutricionales, y los alimentos de origen animal prepararlos de forma natural, utilizando en su preparación grasas vegetales.
- Evitar comer a diario comidas preparadas con exceso de grasas (cuidado con los taquitos de los puestos callejeros), y con los alimentos que contienen mucha azúcar o mucha sal.
- Practica ejercicio para quemar las calorías sobrantes, el mantener el cuerpo en forma además de ser saludable, tiene efectos sobre el apetito.
- Procura relacionarte y comer con personas que no exageren en el consumo de alimentos peligrosos, para que no se le antoje de más o se vea obligado a comer de más.
- Sírvete siempre porciones pequeñas, siempre es mejor repetir un poco si se queda con hambre, que atiborrarse por tener al frente un plato lleno.
- Elije como postre una gelatina, helado o fruta.
- Si tienes problemas con la forma de comer, solicita ayuda de un nutriólogo o acude a pláticas en donde lo puedan orientar mejor sobre sus hábitos alimenticios.
- Si empiezas a subir de peso y a aumentar tu grasa abdominal, revisa tu dieta y elimina todo lo que pueda representar un peligro y no dejes de hacer ejercicio.
Elige bien tus alimentos, elige estar bien con tu salud y tu vida