No es lo mismo buscar amor y al encontrarlo llegar a tener relaciones sexuales, que buscar sexo, para pretender que la persona se enamore y así encontrar el amor. Y es que la última fórmula rara vez funciona y sí puede ocasionar muchos problemas de salud.
La atracción, el impulso y el deseo sexual son parte de los cambios normales que se experimentan en la adolescencia, en la que la expresión de la sexualidad es el motor que mueve, tanto a los chavos como a las chavas.
Pero una cosa es enamorarse de alguien con la idea de compartir momentos, ideales, sueños, deseos y gustos y otra es el "desbordar pasión" e irse a la cama con la primera persona que nos guste o nos caiga bien, lo que cada vez sucede con mayor frecuencia y a menor edad.
Durante la adolescencia se producen nuevas hormonas que ocasionan que se tengan nuevas sensaciones y funciones corporales que hacen que el cuerpo tanto de la niña como del niño, tomen forma y que se desarrolle una nueva capacidad corporal que es la reproductiva.
Estas nuevas sensaciones, sumadas a las costumbres de algunas sociedades, al aprendizaje adquirido por medio muchas revistas, películas o programas televisivos y a los retos de los amigos y a los personales, por demostrar que se es mayor y que se tiene libertad para hacer “lo que se quiera”, puede ser muy peligroso.
Para empezar, el verdadero amor no se condiciona, así que si alguien te dice que le demuestres que lo quieres acostándote con él o con ella, no lo hagas, porque suele suceder que en cuanto la prueba termina, también la relación lo hace.
Pero el problema es que además de los sentimientos que quedan muy lastimados, de la autoestima que se pierde por sentirse utilizado o utilizada y de la culpa que se siente al haber hecho algo que generalmente está calificado como “indebido,” cuando se realiza fuera del matrimonio o con personas casadas, las consecuencias pueden ser peores, tanto para ellos, como para ellas.
Entre los problemas más graves que se pueden presentar al buscar solamente sexo, están:
- El contraer enfermedades de transmisión sexual, algunas tan graves como el SIDA, el virus del papiloma humano o la hepatitis B.
- El tener un embarazo no deseado o sorpresivo, que cambiará definitivamente el proyecto de vida, tanto del hombre como de la mujer.
- Los riesgos existentes en un embarazo durante la adolescencia, que son mayores tanto para la madre como para el hijo.
- El ser tratado con violencia o terminar mal con una o varias personas con quienes se tenía una buena relación.
- La depresión que lleva al deterioro de la calidad de vida, al temor de involucrarte nuevamente en una relación, a la desesperación de haber perdido al “ser amado” y en algunos casos al suicidio.
- El empezar con una serie de relaciones sexuales frecuentes, con diferentes personas, sin amor y con mucho mayor riesgo de todo lo anterior.
Así que por estos motivos, es mejor buscar el amor y no ceder al sexo, hasta que se esté preparado para asumir la enorme responsabilidad que esto conlleva, porque el chiste no es solamente acostarse con alguien, sino enfrentar las consecuencias de haberlo hecho.