Si bien la anorgasmia no es en sí una enfermedad, los efectos que ocasiona deterioran la calidad de vida de la mujer y su pareja, por lo que el problema debe ser atendido respetuosa y adecuadamente.
El tratamiento para la anorgasmia si bien depende de su origen, debe incluir tres aspectos: la relación de pareja, una visita al ginecólogo y en su caso la ayuda profesional a través de la psicoterapia.
Lo importante es reconocer que algo está fallando en la relación y debe solucionarse oportuna y adecuadamente.
- Entre las situaciones que se deben fomentar con la pareja para tratar de que los dos disfruten al máximo sus momentos de intimidad, están:
- El permitirse mutuamente conocer y explorar sus cuerpos y sus puntos de máxima excitación y sensibilidad.
- Platicar sobre lo que les gusta y no les gusta, lo que desearían hacer y que les hicieran y sobre sus temores, dudas o tabúes, con toda confianza y libertad.
- Permitirse expresar y compartir libremente sus inquietudes, conocimientos, deseos o fantasías, sin temor a un juicio equivocado, represivo o peor aún a situaciones violentas como forma de castigo a la expresión sexual.
- Si la mujer nunca ha logrado tener un orgasmo, se le sugiere la masturbación o autoestimulación, que le permita conocer su cuerpo y sus sensaciones. Así evitará sentir la presión ante una pareja.
- Si la anorgasmia no ha sido permanente, sino que de repente se origina, hay que investigar si la causa es por trastornos orgánicos, por medicamentos, problemas con la pareja y trastornos psicológicos como pueden ser la ansiedad, la depresión y otras causas que en ocasiones también se deben a relaciones violentas entre la pareja o experiencias sexuales dolorosas o traumáticas, que ocasionan dolor y temor durante la relación.