Fertilización in vitro

 
 
 
por: RED CREA/Redacción esmas
Fuente: esmas.com
 

Método muy exitoso para el tratamiento de la infertilidad y uno de los más utilizados en la reproducción asistida

 

La fecundación o fertilización in vitro (F.I.V) es uno de los métodos más utilizados entre las técnicas de reproducción asistida y una de las mejores opciones para el tratamiento de la infertilidad o de problemas de abortos frecuentes y sistemáticos.

Desde el primer nacimiento, ocurrido en Inglaterra en 1978, miles de niños y niñas han nacido bajo esta técnica con todo éxito. Los resultados en pacientes de menos de 38 años y con una buena respuesta ovárica al tratamiento son aproximadamente del 70% éxito y cuando se realizan hasta 4 intentos, la tasa de embarazo es superior al 90%.

Consiste en unir óvulos y espermatozoides en un medio de cultivo para que fecunden, cuando de forma natural no pueden hacerlo por presentarse alguna disfunción en el hombre o en la mujer.

El procedimiento para ser exitoso, requiere de participación profesional y de mucho cuidado y control de calidad, por lo que el primer paso, es valorar tanto las características de los óvulos como de los espermatozoides, ya que en muchos casos el no poder concebir un hijo es debido a algún problema con estas células sexuales, que son las únicas del cuerpo que pueden al unirse generar una nueva vida humana.

Primero se tiene que preparar a cada mujer de forma individual, tomando en cuenta su edad, niveles hormonales, estado de salud en general y antecedentes ginecológicos entre otros factores.

En la preparación se toma en cuenta el ciclo menstrual para evitar ovulaciones espontáneas. Esto se logra mediante la inyección de una sustancia parecida a la hormona hipotalámica GnRH que se encarga de regular la liberación de las hormonas de la ovulación y su efecto es “engañar” a la hipófisis para que deje de segregar estas hormonas.

También se lleva a cabo un seguimiento mediante ecografías transvaginales, para controlar el crecimiento de los folículos del ovario en donde madura el ovocito, mediante el uso de estradiol, que es la hormona que se produce en el folículo. Con base en esto, se va regulando las dosis de gonadotrofinas que debe recibir cada paciente.

Para extraer los óvulos se introduce una cánula especial por la vagina de la mujer y mediante una aspiración de los folículos de los ovarios se extraen los óvulos maduros, tantos como se puedan, lo que se logra estimulando a los ovarios para que maduren más óvulos. Para ello se modifican las dosis hormonales que intervienen de forma natural en el control del ciclo ovárico para aumentar el número de ovocitos que maduran en un mismo ciclo que normalmente son entre 10-12 por ciclo.

Posteriormente son inseminados en el laboratorio, poniéndolos en contacto con una concentración adecuada de espermatozoides para que ellos mismos realicen todo el procedimiento de fecundación como lo harían de forma natural en el interior de las trompas de Falopio. Para que esto se logre, los ovocitos u óvulos deben ser depositados en pequeñísimas gotas de un fluido, similar al que existe al interior de las trompas de Falopio, ya que son estas concentraciones las que llevan los espermatozoides hasta los óvulos.

Los ovocitos que son fecundados con éxito inician la división celular, exactamente igual que lo harían en el interior de la trompa y del útero y se transformarán en embriones, que se colocarán en el útero materno para que todo el proceso de embarazo se realice de forma natural, en el proceso muchos de ellos mueren, por ello se requiere de una buena cantidad, lo que también implica en algunos casos que el resultado sea un embarazo múltiple.

Pero a pesar de ser un procedimiento muy exitoso, no siempre se puede realizar una fecundación in vitro, por lo que se recurre a otros métodos como puede ser la microinyección de un solo espermatozoide en el interior de cada ovocito.

Entre los motivos para que la fecundación in vitro no se pueda realizar con éxito está:
- El que el hombre tenga problemas con la producción de espermatozoides.
- El que la cantidad producida sea muy pequeña.
- El que la gran mayoría de los espermatozoides estén anormales.
- También hay que tener en cuenta que no todos los casos se pueden resolver, dado que muchas moléculas y sus funciones tanto del óvulo como del espermatozoide pueden ocasionar un fallo en el proceso, como también sucede de forma normal.

También hay que tomar en cuenta las posibles complicaciones que pueden generarse al estimular el ovario para que madure más óvulos de los normales y considerar que el endometrio se hace más receptivo que de forma natural.

Una de las complicaciones, muy remota y poco probable, es lo que se conoce como Síndrome de Hiperestimulación ovárica, que puede ocasionar que se desarrolle una mayor cantidad de folículos en los ovarios de lo normal, que es entre 10 y 12 mensuales, lo que obliga a cancelar la administración de la hormona hCG.

Otro efecto es cuando la paciente, pocos días después de la aspiración de los óvulos, presenta inflamación y distensión abdominal y molestias en los ovarios, debido a que la hiperestimulación hace que parte del plasma de la sangre, “salga” de las arterias y pase a cavidad abdominal dificultando la digestión y en ocasiones la respiración por la elevación del diafragma. También puede aumentar el tamaño de los ovarios y existe un riesgo de coagulación intravascular que puede llegar a ser muy grave. Al haber poco líquido en sangre, se orina poco y esto es muy peligroso.

Esto puede ser tratado y controlado favorablemente, mediante la hidratación de la paciente y si es grave el asunto se pueden administrar anticoagulantes y recomendar reposo absoluto.

 

 
 
 
Para fecundar el óvulo se le inyectan los espermatozoides.
Para fecundar el óvulo se le inyectan los espermatozoides.
Foto: Agencias
Fotogalería Videos