La pérdida de un hijo durante el embarazo produce mucho dolor a la madre que espera con ansias la llegada de su hijo. En muchas ocasiones esto no es comprendido por las personas que la rodean, ya que muchos piensan que a un hijo se le quiere desde el momento en que se le ve, cuando ya nació y que perderlo antes no tiene por qué ser tan doloroso, porque ni siquiera se le conoció.
Pero lo cierto es que para la mujer, es un momento muy difícil, significa la pérdida de un hijo o hija que se ama, se desea y que provoca todo tipo de ilusiones y sueños y nada tiene que ver el tamaño del bebé con el sentimiento que ha despertado en su madre. Duele y duele mucho, por lo que es importante que las personas que rodean a la madre, la ayuden a superar este momento, sobre todo para que recupere fuerzas y disminuya el temor ante un nuevo embarazo.
Hay mujeres que además, han experimentado varios abortos, han visto muchas veces rotas sus esperanzas y tienen mucho temor, pero ahora, gracias a los avances científicos, hay opciones diversas para algunas parejas de tener un hijo o hija propios y para prevenir y evitar abortos espontáneos, no deseados.
El aborto se define como la expulsión del producto o la terminación del embarazo durante las primeras 20 semanas de gestación. Esto es la diferencia del parto prematuro, que es el que ocurre entre la semana 21 y la 38.
El aborto puede ser espontáneo y natural, terapéutico o provocado, pero en cualquiera de sus formas, deja una sensación enorme de vacío y provoca diversos riesgos a la salud integral y a la vida de la madre.