El condón o preservativo femenino es menos conocido aunque ya empieza a utilizarse con mayor frecuencia.
Su uso permite prevenir embarazos no deseados y enfermedades como VIH/SIDA, sífilis, hepatitis B, gonorrea o en menor escala el virus papiloma humano, cuyas lesiones son precursoras del cáncer de cuello de útero.
El condón femenino es una opción para personas que por su estado de salud o “forma de pensar”, (con relación a la pérdida de virilidad o sensibilidad), no utilizan el condón masculino. También para aquellas parejas en que el látex, produce reacciones alérgicas, ya que el condón femenino está elaborado con poliuretano.
Para mujeres sin pareja estable, con relaciones sexuales esporádicas o que se dedican al sexo servicio, el condón femenino es muy apropiado y puede colocarse con anterioridad a la relación sexual.
Pero igual que el condón masculino, para que sea efectivo, es necesario saber colocarlo correctamente.
- El condón femenino viene envasado y solamente hay que romper la envoltura para sacarlo. Tiene dos anillos, el más pequeño está cerrado para retener el semen. Al estirarlo queda como una bolsita.
- Al colocarlo hay que colocarse acostada sobre la espalda, sentada con las piernas separadas o de pie colocando uno de ellos sobre una silla y abiendo las piernas. - El aro pequeño se toma con los dedos apretándolo para colocarlo dentro de la vagina y empujando lo más que se pueda.
- Se introduce un dedo en el interior del condón y se empuja el condón hacia el fondo de la vagina. Para algunas mujeres el aro produce molestias y ese es motivo para no utilizarlo, otras lo toleran perfectamente.
- El anillo más grande queda por fuera de la vagina. Cuando el pene penetra hay que asegurarse que no arrastre el anillo hacia el interior y quede bien colocado en el interior de “este empaque”.
- Al retirarlo, antes de extraerlo, se deben dar vueltas al aro para enroscar el empaque y que el semen no se derrame dentro de la vagina.
Es conveniente que la mujer practique la colocación del condón, antes de utilizarlo en alguna relación sexual, para que lo sienta y se familiarizarse con su colocación.