Puede haber varios motivos para que el hombre sea un eyaculador precoz que pueden ser emocionales, funcionales o hasta culturales, pero entre las causas más importantes están:
- La existencia de disfunciones, como puede ser la impotencia sexual.
- La inmadurez sexual durante la adolescencia.
- La falta de deseo sexual.
- El tener antecedentes de violación o abuso sexual durante la infancia.
- La presión por demostrar que tiene el control durante una relación (esto sucede mucho con los adolescentes presionados por sus amigos)<.br> - Una inadecuada educación sexual, que favorezca el control de la situación mediante la eyaculación masculina y el impedir que la mujer disfrute y alcance el orgasmo, ya que “eso” no está permitido o es símbolo de impureza en la mujer.
- El pensar en otra cosa durante el acto sexual, puede empeorar la situación, ya que no es un método para controlar el reflejo sexual.
- El padecer algún problema orgánico que provoque dolor o molestia en la erección o eyaculación.
- El exceso de autocontrol, que provoca la disminución de la sensación orgásmica.
Cuando el problema se presenta, después de un periodo en que la relación ha sido placentera y “normal”, se llama eyaculación precoz secundaria y las causas pueden originarse en problemas urológicos como son la prostatitis o la uretritis.
También puede deberse a cambios de pareja tras una separación o una época de estrés importante en la que el hombre se sintió sobre todo minimizado sexualmente.
Sin embargo, es importante atender a tiempo cualquier señal o complicación, ya que una eyaculación precoz que puede ser esporádica, puede convertirse en la pérdida del control eyaculatorio de forma definitiva.